La fiesta de la Santa Cruz volvió a vivirse con especial intensidad en diversas parroquias de la diócesis, donde la tradición de bendecir los términos sigue siendo un signo profundamente arraigado de fe, gratitud y súplica al Señor por los frutos de la tierra y la protección de los hogares.
En Paracuellos de Jiloca, los vecinos ascendieron un año más al Monte de la Cruz entonando las letanías de los Santos. En la cima, la celebración de la Eucaristía reunió a la comunidad en torno al misterio de la Cruz. Tras la misa, se realizó el gesto más característico de la jornada: la bendición de los cuatro puntos cardinales, pidiendo la protección divina sobre campos, familias y cosechas.
También en San Martín de la Virgen de Moncayo se celebró con solemnidad la Cruz de Mayo. La jornada comenzó con el canto de la aurora y la bendición de los términos desde el cabezo de la Cruz. A mediodía tuvo lugar la misa solemne, presidida por el párroco D. Miguel Antonio Franco Garza, con la presencia de la Corporación Municipal y el acompañamiento musical de la banda La Moncaina. En su homilía, el sacerdote invitó a los fieles a unirse al mensaje del próximo viaje del Papa León XIV: «Alzad la mirada», para contemplar a Cristo crucificado y resucitado.
En Sabiñán, la romería en honor a la Veracruz congregó a numerosos vecinos, mientras que en Tarazona la bendición de los términos se realizó desde el cimborrio de la Catedral, siguiendo un antiguo ritual documentado desde la Edad Media.
A estas celebraciones se sumó también Maluenda, donde la Hermandad de la Santísima Veracruz festejó el 3 de mayo la Invención de la Santa Cruz. Aunque la lluvia impidió subir a la tradicional «Era de la Cruz», la procesión recorrió los alrededores de la iglesia y la bendición de los términos se realizó bajo los arcos del templo. La Hermana Mayor, Clara Nieva López, encabezó los actos. La reliquia de la Santa Veracruz quedó expuesta en el convento de las Madres Carmelitas, orientada hacia la vega, donde permanecerá hasta el 14 de septiembre, manteniendo la costumbre de iluminarla por la noche y tocar las campanas en momentos de tormenta.
La celebración de la Cruz de mayo, vinculada al hallazgo de la Cruz por Santa Elena en el siglo IV, conserva en nuestra diócesis un vivo arraigo popular y un profundo sentido de súplica y acción de gracias por los frutos de la tierra, uniendo a los pueblos en la oración y la esperanza.




