José Antonio Molina: «Me di cuenta de que era sacerdote al entrar en el confesionario»

Fabio Ovalle Medina
30 de octubre de 2026

La ordenación fue un «mar de emociones», pero José Antonio Molina comprendió de verdad que ya era sacerdote cuando, al día siguiente, entró a confesar en la Basílica del Pilar y comenzaron a acercarse las primeras personas. Casi dos semanas después de su ordenación, comparte un inicio de ministerio marcado por la gratitud, la alegría y una disposición clara: poner todos sus dones al servicio de la Archidiócesis de Zaragoza.

Entrevistado por Rocío Álvarez en El Espejo de COPE Zaragoza, Molina habló de su especial vínculo con la Virgen del Pilar, de la importancia de vivir la fe en comunidad y de su deseo de «ser feliz y hacer felices a los demás».

«Ahí me di cuenta de que era sacerdote»

José Antonio Molina fue ordenado el 18 de octubre en la Basílica del Pilar. Sin embargo, sitúa uno de los momentos decisivos al día siguiente, cuando regresó al santuario para ejercer el ministerio de la reconciliación.

«Cuando entré en el confesionario y la gente comenzó a acercarse, me di cuenta de que era sacerdote», recuerda. Desde entonces vive estos primeros días con una palabra por encima de todas: gratitud.

Entre los pilares de su vocación destaca: su relación con Dios y la Virgen del Pilar; las personas y sacerdotes que han acompañado su camino; la oración y la capacidad de hacer silencio para escuchar y la fraternidad con el presbiterio y la comunidad cristiana.

Una vocación muy unida al Pilar

Antes de instalarse en Zaragoza, José Antonio viajaba desde Granada cada día 12 del mes para cumplir su turno como Caballero de la Virgen del Pilar. Aquella devoción terminó formando parte de un camino vocacional que le llevó finalmente a ponerse al servicio de esta diócesis.

En su nueva etapa quiere comunicar alegría y ayudar a las personas a descubrir que Dios continúa hablando en la vida cotidiana: a través de otras personas, una homilía, una lectura o un pensamiento que interpela interiormente. «Dios nos habla siempre. Lo que tenemos que hacer es silencio y escucharlo».

«La fe siempre se vive en comunidad»

Para el nuevo sacerdote, nadie debería recorrer solo el camino de la fe. Las dudas también forman parte de la experiencia creyente y necesitan ser compartidas con sacerdotes, fieles y comunidad.

José Antonio se define con una imagen evangélica: uno de los trabajadores que llegó tarde a la viña. Tras una vida profesional como abogado, profesor universitario y empresario, quiere poner ahora esa experiencia y sus capacidades al servicio de las necesidades de la diócesis y «del rebaño que me toque pastorear».

Comienza así su ministerio con una disposición sencilla: estar disponible, servir y compartir los dones recibidos.

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