Zaragoza conmemora este martes un hito histórico que define su identidad: los 350 años de la bula In Apostolicae dignitatis. Este documento, firmado en 1676, puso fin a siglos de disputas entre los cabildos de la Seo y el Pilar, unificándolos en una sola institución y creando una singularidad única en el mundo: dos catedrales vivas para un solo obispo.
De la rivalidad a la concordia
En entrevista concedida al programa El Espejo de COPE Zaragoza, el portavoz del Cabildo Metropolitano, José Antonio Calvo, explica que antes de esta «solución salomónica» de Roma, las tensiones eran constantes, llegando a producirse altercados incluso durante las procesiones. La unión no solo trajo la paz eclesial, sino que impulsó grandes proyectos artísticos, como la construcción del Pilar barroco y la torre de la Seo.
Programa de actos (martes)
La Archidiócesis ha organizado una jornada especial para profundizar en este legado:
9:00 h: Misa conmemorativa en la Catedral de la Seo.
Mañana (Jornada Académica): Expertos analizarán en el Alma Mater Museum el impacto jurídico, artístico y musical de la unión de cabildos.
Tarde (Archivos): Se mostrarán al público las bulas originales que sellaron la paz y la unificación de las administraciones catedralicias.
José Antonio Calvo invita a todos los zaragozanos y visitantes a participar en estos actos, que son de acceso gratuito y libre hasta completar el aforo. «Es una oportunidad única para comprender por qué nuestra ciudad luce como lo hace hoy», concluye.
Para tener en cuenta
La Bula In Apostolicae dignitatis: Fue el documento que selló la paz definitiva, obligando a los canónigos a alternar sus residencias y servicios entre ambos templos.
Aragón, tierra de singularidades: Además de las dos catedrales de Zaragoza, Aragón cuenta con otras particularidades, como obispos que comparten dos sedes: Huesca y Jaca o diócesis históricas como Barbastro-Monzón y Teruel y Albarracín.