Jesús Martínez García: «La poesía mística es la unión con Dios»

Fabio Ovalle Medina
12 de enero de 2026

Desde el inicio de este curso académico, el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA) viene desarrollando el seminario-taller de Poesía Mística «Lo inefable en la Palabra». En su última sesión, celebrada el lunes 15 de diciembre, participó como invitado especial el sacerdote y poeta segoviano Jesús Martínez García, reciente ganador del 45.º Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística por su obra Contemplaciones, una profunda meditación poética sobre la presencia de Dios.

 

Martínez García, sacerdote del Opus Dei, que desde 1984 desarrolla su labor pastoral en Aragón —principalmente en el ámbito educativo y, en la actualidad, en la Basílica de Santa Engracia— compartió con los asistentes el significado que ha tenido para él este reconocimiento internacional, en el que participaron 435 poetas procedentes de 30 países.

 

«Contemplaciones es detener el tiempo, detener la mirada, aprender a degustar la realidad», explicó el autor. Para él, la poesía nace de una actitud contemplativa que involucra todos los sentidos: la vista, el oído, el gusto, el aroma del bosque o los colores del paisaje. «Cuando uno sube al Pirineo, por ejemplo, surge el deseo de describir esas sensaciones. La poesía es un don, como la música o la literatura: uno capta la realidad y la va poniendo por escrito; a veces resulta, otras no», señaló.

 

El jurado del Premio Mundial Fernando Rielo ha valorado especialmente la trayectoria poética de Martínez García, quien ya había sido finalista en tres ocasiones: en 2002 con Juegos escondidos, en 2013 con Miradas y en 2021 con Tu cálido aliento. Sobre esta última obra galardonada, el sacerdote José María Sevillano, secretario permanente y miembro del comité evaluador del premio, destacó que Contemplaciones «refleja con claridad el dominio técnico del autor y una auténtica experiencia de contemplación», elementos decisivos para la concesión del galardón.

 

Este premio internacional se ha consolidado como un referente en la promoción de una poesía que interroga el misterio, impulsa nuevas búsquedas formales y abre caminos de diálogo entre interioridad, contemplación y creación literaria. En este sentido, la poesía mística puede entenderse no solo como una forma de expresión artística, sino también como una experiencia orante. «La poesía mística —decía Fernando Rielo— no es simplemente poesía religiosa», explicó Martínez García. «No se trata solo de describir un Belén o un Cristo, sino de expresar la unión con Dios. Eso es lo que suele valorar el jurado: descubrir si quien escribe vive realmente en Dios». El sacerdote compartió también cómo, tras una etapa personal marcada por la depresión, comenzó a escribir poesía como una forma de sanación interior y de oración. «Empecé pintando ángeles, luego leí a un ganador del premio y pensé: qué cosa tan bonita. Des

de entonces, escribir se convirtió en una terapia espiritual».

 

Finalmente, el autor animó a quienes sienten inquietud por la poesía mística a cultivar el silencio y la oración: «Contemplar es aprender a escuchar a Dios, descubrir lo que nos rodea, frenar el tiempo. La contemplación ayuda a no vivir estresados y a disfrutar del presente; eso, en el fondo, es hacer oración». La poesía como toda forma de arte, la poesía requiere trabajo y constancia, «Es un don, pero también una tarea. No hay que desanimarse: intentar un soneto, una décima o el verso libre; algo siempre acaba brotando» concluyó.

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