La Basílica del Santo Sepulcro de Calatayud acogió ayer la ordenación como diácono permanente de Jacobo López García. El nuevo diácono, que estuvo acompañado por su esposa, hijos y familiares, recibió la ordenación de manos del obispo de Tarazona, Mons. Vicente Rebollo. Varios sacerdotes diocesanos participaron también en la celebración.
Tras la homilía, Jacobo López realizó las promesas a las que se compromete como diácono, se recitó la letanía de los santos y el obispo le impuso las manos. Después, recibió sus vestiduras: la estola que, como diacono, llevará cruzada desde el hombro izquierdo hasta la cintura, y la dalmática. Posteriormente, le fueron entregados los Evangelios.
EL DIACONADO PERMANENTE
El orden del diaconado es uno de los tres que existen en la Iglesia, junto al episcopado y presbiterado y los candidatos deben estar bautizados y confirmados.
Jacobo López García pasa a ser un servidor del obispo y de los sacerdotes en el ministerio de la liturgia, de la palabra y de la caridad. A partir de ahora podrá predicar la palabra de Dios como catequista, dirigir comunidades cristianas distantes en nombre del obispo o párroco y practicar obras caritativas. Son funciones del diácono también administrar el sacramento del bautismo, llevar el viático a los enfermos y presidir la celebración dominical. Sin embargo, no pueden administrar la Unción de Enfermos, confesar ni celebrar la Misa.




