Jaca volvió a vivir este 25 de junio una de sus jornadas más señaladas con la celebración de la fiesta de Santa Orosia, patrona de la ciudad y de la diócesis. Como marca la tradición, el relicario con el cuerpo de la santa salió de la Catedral para recorrer las calles del centro, acompañado por romeros, cruces procesionales, autoridades, cofradías, músicos y numerosos fieles.

Entre flores, repiques de campanas y muestras de devoción popular, la urna de Santa Orosia avanzó por el casco histórico hasta llegar a la plaza de Biscós, uno de los momentos centrales de la celebración. Allí se mostraron los mantos y las reliquias para la veneración de los fieles, mientras bailadores y danzantes rindieron homenaje a la patrona con sus mudanzas tradicionales. La ofrenda floral completó una escena que cada año vuelve a unir fe, historia e identidad local.
Una devoción profundamente arraigada
Durante todo el año, la urna de Santa Orosia permanece custodiada bajo el altar mayor de la Catedral de Jaca. A su lado se conservan también los relicarios procedentes del monasterio de San Juan de la Peña, con los restos de San Voto y San Félix, y de San Indalecio. Todos ellos salen a la calle cada 25 de junio, portados a hombros por miembros de la Hermandad del Primer Viernes de Mayo.
La procesión jaquesa contó, como es habitual, con la participación de los Danzantes de Santa Orosia, el Grupo Folklórico Alto Aragón y Os Baylados de Santa Orosia. Abrió la comitiva el pendón de la Real Cofradía de Santa Orosia, siguiendo el protocolo tradicional. También acompañó la Banda Municipal de Música, junto a timbaleros, clarineros, maceros, la Corporación Municipal y las autoridades civiles y militares, encabezadas por el alcalde, Carlos Serrano.
La presencia de una delegación de la República Checa volvió a recordar el vínculo histórico de Santa Orosia con la antigua Bohemia, lugar del que procede la tradición sobre el origen de la patrona.

Jaca y Yebra, unidas por Santa Orosia
La fiesta de Santa Orosia se vive de manera especial tanto en Jaca como en Yebra de Basa. Mientras en Jaca sale en procesión el relicario con el cuerpo de la santa, en Yebra la reliquia de la cabeza parte en romería desde la iglesia parroquial hasta la ermita del Puerto, acompañada también por romeros, cruceros y danzantes.
Ambas celebraciones forman parte de un mismo patrimonio espiritual y cultural que se renueva cada año en el Alto Aragón. En 2017, las romerías, ritos y tradiciones en torno a Santa Orosia en Jaca, Sabiñánigo y Yebra de Basa fueron declaradas Bien de Interés Cultural Inmaterial. Se reconocía así una devoción popular nacida en la Alta Edad Media y mantenida viva durante siglos por generaciones de fieles.
La fiesta de Santa Orosia sigue siendo, por tanto, mucho más que una celebración patronal. Es una expresión compartida de fe, memoria y pertenencia que continúa convocando a todo un territorio en torno a su patrona.