Con motivo del 800 aniversario de la creación del primer belén de la historia, realizado por san Francisco en la Navidad de 1223 en la ciudad de Greccio, el papa Francisco ha concedido a la Conferencia de la Familia Franciscana la obtención de una indulgencia plenaria a quienes visiten una iglesia de la familia franciscana y se detenga en oración ante los pesebres allí montados. La Familia Franciscana presentó la petición al Santo Padre el pasado 17 de abril, «con el fin de promover la renovación espiritual de los fieles y acrecentar la vida de gracia». Los fieles podrán obtener la indulgencia plenaria en las condiciones habituales: confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Sumo Pontífice.

En la Diócesis de Barbastro-Monzón, esa indulgencia especial se podrá obtener rezando ante el belén de la iglesia de los monasterios de las Hermanas Pobres de Santa Clara (Monzón) y de las Capuchinas (Barbastro), desde el día 8 de diciembre al 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor y de la Vida Consagrada. Las primeras proponen, como ayuda a la oración, el salmo XV de san Francisco de Asís:

Saltad de gozo por Dios, nuestro auxilio. Aclamad al Señor, Dios vivo y verdadero con gritos de júbilo Porque el Señor es excelso, terrible, soberano de toda la tierra.

Porque el santísimo Padre del cielo, nuestro Rey antes de los siglos, envió de lo alto a su amado Hijo, y nació que de la bienaventurada Virgen santa Maria.

Él le invocó: Tú eres mi Padre; y Él lo nombró su primogénito, más alto que todos los reyes de la tierra. En aquel dia envió el Señor su misericordia, y en la noche su canto.

Éste es el día que hizo el Señor, saltemos de gozo y alegrémonos en él.

Porque se nos ha dado un niño santísimo niño, amado, y nació por nosotros en el camino, y fue colocado en un pesebre, pues no tenía sitio en la posada.

Gloria al Señor Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombre de buena voluntad.

Alégrese el cielo y salte de gozo la tierra, retumbe el mar y cuanto lo llena; gocen los campos y cuanto hay en ellos. Cantadle un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra.

Porque grande es el Señor y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses.

Dad al Señor, familias de los pueblos, dad al Señor, gloria y honor, dad al Señor la gloria debida a su nombre.

Tomad vuestros cuerpos y cargad con su santa cruz, y seguid hasta el fin sus santísimos preceptos.»

Salmo XV compuesto para el tiempo de Navidad

Oficio de la Pasión del Señor

San Francico de Asís