La diócesis de Huesca celebra el lunes 22 de enero la fiesta de san Vicente Mártir, copatrón de la ciudad. Este año la misa principal se celebra en la Catedral de Huesca a las 11:00 h. Esta celebración la suelen acoger en años alternos la iglesia de san Vicente el Real y el convento de la Asunción y participa el cabildo catedral. También habrá otros cultos en la iglesia de san Vicente el Real, con un triduo los días 19, 20 y 21 a las 18:00 h. con rosario y preces al santo y a las 18:30 h. eucaristía. El 22 de enero el horario de las misas será a las 11:30 h. y a las 18:30 h. Este año, a diferencia de festividades pasadas, no se han previsto actividades culturales y, por tanto, no habrá visitas guiadas a los lugares de veneración vicentina. La iglesia de san Vicente el Real permanece abierta al culto todos los días.


Vicente nació en Huesca y murió en Valencia en el año 304. Fue un clérigo español, diácono de san Valero de Zaragoza, que fue capturado y torturado bajo Diocleciano, por lo que la Iglesia lo venera como mártir. Según la tradición, Vicente fue encargado de la predicación de la fe a causa de un impedimento del habla que afectaba al obispo Valero. Valero y Vicente fueron prendidos en el año 303 por orden del gobernador Publio Daciano y trasladados a Valencia. Valero fue condenado al destierro y Vicente sufrió el martirio, muriendo en el año 304. Convirtió antes de morir a su verdugo.


Debido a sus lazos con Valencia, es tradición el reparto de naranjas bendecidas el día de su fiesta tras la eucaristía. Los restos de Vicente recibieron sepultura a las afueras de la Valencia romana, en el lugar donde hoy se alza la actual parroquia de Cristo Rey. En el presbiterio de este templo se conserva un supuesto pedazo de la piedra de molino con la que le arrojaron al mar; también hay una réplica del sepulcro del santo.