«Estáis forjando arados y podaderas»: Zaragoza celebra la Misa por el Cuidado de la Creación

Diócesis de Zaragoza
14 de septiembre de 2026

La parroquia de San Pedro Apóstol del barrio Oliver acogió este sábado la celebración presidida por el arzobispo, D. Carlos Escribano, en el marco del Tiempo de la Creación. También Tauste se sumó a esta nueva propuesta litúrgica con una Eucaristía al aire libre que reunió a más de 70 personas.

La Iglesia en Zaragoza ha celebrado este sábado, 12 de septiembre, la Misa por el Cuidado de la Creación, el nuevo formulario litúrgico que invita a unir la alabanza a Dios Creador con la responsabilidad de custodiar la casa común. La parroquia de San Pedro Apóstol, en el barrio Oliver, acogió la celebración presidida por el arzobispo de Zaragoza, D. Carlos Escribano, dentro de los actos programados por la Delegación de Ecología Integral para el Tiempo de la Creación 2026.

Una celebración que este año adquiere además una resonancia especial después de un verano marcado en Aragón por los incendios forestales y sus consecuencias sobre pueblos, campos y montes.

En su homilía, D. Carlos partió de una convicción que atraviesa toda la enseñanza social de la Iglesia sobre la cuestión ecológica: «la salud de nuestra casa común y el destino de la humanidad caminan indisolublemente unidos». El arzobispo recordó también el lema elegido por León XIV para este año a partir del profeta Isaías: «Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas». Una llamada, explicó, «a transformar las herramientas de guerra en instrumentos de vida y a situar la paz como condición indispensable para cuidar la casa común».

Una crisis que también es espiritual

El arzobispo advirtió de que la crisis ecológica no puede abordarse únicamente como una cuestión técnica, económica o política. Citando el mensaje de León XIV, señaló que existe también una raíz profundamente espiritual detrás de una relación con la creación dominada por la codicia, la sobreexplotación y la conversión de los recursos naturales en una simple mercancía.

«Cuando el ser humano rinde culto al dinero —señaló—, abandona la lógica de la filiación divina y pasa de ser custodio a convertirse en explotador».

D. Carlos vinculó además el cuidado de la creación con uno de los grandes dramas del momento presente: la guerra. «La paz de las naciones y la salud de la Tierra no son caminos separados. Siguen la misma senda», afirmó, recordando que los conflictos no solo destruyen vidas humanas, sino también cultivos, bosques, ríos y territorios enteros.

De ahí la invitación a «desarmar» también nuestra vida cotidiana: desarmar las palabras frente a la confrontación y la polarización; los estilos de vida, abandonando «el afán desmedido y la cultura del descarte»; y las propias herramientas, destinando más recursos a aquello que genera y protege la vida.

Del tejado de una parroquia a 56 hogares

Precisamente la parroquia del barrio Oliver ofrecía un ejemplo especialmente concreto de esa «conversión ecológica». El arzobispo quiso detenerse en la comunidad energética impulsada desde el barrio, cuya instalación fotovoltaica se encuentra sobre el tejado de la propia iglesia de San Pedro Apóstol.

La instalación proporciona energía renovable a 56 viviendas y cinco entidades sociales, reduciendo tanto la dependencia de la red eléctrica convencional como las facturas de las familias participantes. D. Carlos agradeció especialmente la implicación de los vecinos, a quienes definió como «promotores activos del proyecto».

«Estáis forjando arados y podaderas en este arranque del siglo XXI», les dijo, presentando esta experiencia como una muestra de que la conversión del corazón puede traducirse en «comunidades más fraternas y estilos de vida sostenibles».

La celebración forma parte del programa «Agua Viva» preparado por la Delegación de Ecología Integral de la Archidiócesis de Zaragoza para este Tiempo de la Creación, bajo la afirmación de que «el agua es fuente de vida, don de Dios y derecho de toda la creación».

Una celebración «muy franciscana» en Tauste

La Misa por el Cuidado de la Creación tuvo también este sábado su expresión en Tauste, donde la celebración adquirió un carácter especialmente popular y comunitario.

El párroco, José Ignacio Longás, explica que participaron más de 70 personas, una asistencia que superó ampliamente sus propias previsiones. La Eucaristía se celebró al aire libre, bajo los pinos, en un espacio que cada vez visitan más familias con sus hijos.

La comunidad realizó además una pequeña procesión que el propio sacerdote define como «muy franciscana», llevando el Cristo de San Damián, y compartió con los asistentes el mensaje del papa León XIV para este Tiempo de la Creación.

Tras la celebración hubo también tiempo para permanecer juntos y compartir unos panecillos regalados por una panadería de la localidad. Longás destaca sobre todo la respuesta de los vecinos: «La gente estaba muy contenta», asegura, y fueron muchos quienes agradecieron el trabajo que se está realizando e incluso fueron invitados a incorporarse al grupo para continuar impulsando nuevas iniciativas.

Dos celebraciones distintas y un mismo mensaje: la creación no es solamente el escenario en el que transcurre la vida humana, sino un don recibido que los cristianos están llamados a contemplar, agradecer y custodiar.

Como recordó D. Carlos al concluir su homilía, la conversión ecológica comienza precisamente ahí: aprendiendo a contemplar la vida «como un don recibido» para ser capaces también de reconocer sus heridas.

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