La vida espiritual es una vida integral, desde lo más profundo hasta su expresión más visible. Tiene que ver con la racionalidad humana que posee no solo la capacidad de conocer la verdad y desear el bien, sino también de emocionarse y sentir.

De hecho, en los textos bíblicos de la Pasión, Muerte, Sepultura y Resurrección del Señor nos encontramos con la ira de Pedro, el miedo de los discípulos, el dolor de la Magdalena y otras emociones. No en vano el Señor saluda con un «paz a vosotros» y un «no tengáis miedo».

En el siguiente podscat reflexiono sobre la espiritualidad de las emociones en este tiempo de confinamiento, una situación muy similar a la que vivieron los discípulos tras la muerte de Jesús, antes de volver a verlo resucitado.