«El sacerdote no es un “superman”: está llamado a caminar con otros»

David López
28 de mayo de 2026

La Casa de la Iglesia de Zaragoza acogió este miércoles, 28 de mayo, un encuentro del clero de la archidiócesis con motivo de la fiesta de Jesucristo Sacerdote. La jornada reunió a numerosos sacerdotes diocesanos en un ambiente de fraternidad, oración y reflexión compartida, con una conferencia central a cargo de Juan Carlos Merino, vicario episcopal para el Clero de la Archidiócesis de Madrid.

Durante su intervención, Merino reflexionó sobre los desafíos actuales del ministerio sacerdotal y alertó del peligro de vivir el sacerdocio desde el aislamiento o el individualismo. «El cura no es un cura “superman”», afirmó, subrayando la necesidad de pasar «de llevar toda la orquesta» a ejercer como «director de orquesta», en corresponsabilidad con los laicos y en clave sinodal.

El sacerdote madrileño compartió también algunas de las claves surgidas del proceso «Convivium», una experiencia de escucha y encuentro impulsada en Madrid entre sacerdotes de distintas generaciones. Según explicó, uno de los grandes retos actuales pasa por «repensar la vida ministerial» sin perder la identidad sacerdotal, en un contexto social y eclesial marcado por profundos cambios culturales.

Merino insistió especialmente en la importancia del cuidado integral del sacerdote. «Cada vez que vivimos solos nuestro ministerio, nos la pegamos», vino a resumir durante su reflexión, insistiendo en la necesidad de fortalecer los vínculos fraternos, el acompañamiento y la vida compartida entre sacerdotes y comunidades cristianas.

En este sentido, animó también a los laicos a implicarse activamente en el cuidado humano y espiritual de sus sacerdotes. «La Iglesia quiere ser una familia», señaló, recordando que los curas «necesitan del seglar» para vivir plenamente su vocación y desarrollar su misión evangelizadora.

Reconocimiento a los sacerdotes que celebran aniversarios

La jornada sirvió además para rendir homenaje a los sacerdotes que este año celebran aniversarios significativos de ordenación sacerdotal.

Entre ellos se encontraba Fernando Mayoral, que cumple 60 años de sacerdocio tras una larga vida misionera, primero en Estados Unidos y después durante más de medio siglo en Japón. «He sido muy feliz», aseguró emocionado, aunque reconoció que siente «no haber hecho todo el bien que Dios quería». Actualmente colabora pastoralmente en Zaragoza tras regresar por motivos de salud.

Mayoral animó además a los sacerdotes jóvenes y a las diócesis a no perder el impulso misionero: «No dejarse ganar por encerrarse en uno mismo y ser generosos, porque Dios da el ciento por uno».

También compartió su testimonio David Marta, que celebra sus bodas de plata sacerdotales. El sacerdote destacó la importancia de la fraternidad vivida durante estos años de ministerio: «Siempre me he sentido rodeado y querido por los compañeros». A quienes comienzan el camino sacerdotal les animó a vivirlo «con alegría» y a perseverar también en medio de las dificultades.

La jornada concluyó con una misa en la Basílica del Pilar.

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