El obispo de Barbastro-Monzón exhorta a que «nuestra Cáritas siga siendo el corazón de una Iglesia que ama sin medida»

Ascen Lardiés
25 de octubre de 2026

La Casa de la Iglesia de Barbastro se vistió de fiesta para acoger la Jornada del Voluntariado y la Asamblea General de Cáritas Diocesana de Barbastro-Monzón, que habitualmente se celebra en junio pero que este año se aplazó por la coincidencia del viaje del Santo Padre a nuestro país. La gran afluencia de participantes -cerca de 140 personas entre voluntarios, trabajadores, sacerdotes consiliarios y miembros del equipo directivo- superó las previsiones iniciales en el Monasterio de El Pueyo, obligando a trasladando el encuentro a las instalaciones diocesanas para celebrar juntos «el milagro de una Iglesia que sigue teniendo corazón», en palabras del obispo, Mons. Ángel Pérez Pueyo.

La mañana comenzó entre saludos afectuosos, café y pastas calientes que templaron el ambiente y sirvieron de prólogo fraterno a una jornada marcada por la alegría del reencuentro y la comunión en una misma misión.

En la primera parte de la asamblea se presentó una línea del tiempo que repasó el camino recorrido por la entidad entre junio de 2025 y octubre de 2026. Un itinerario que permitió contemplar con asombro y gratitud la gran cantidad de vida generada y cómo Dios actúa a través de la entrega cotidiana para llegar a tantas realidades vulnerables.

Asimismo, representantes de las 15 Cáritas parroquiales y locales compartieron las iniciativas desarrolladas el pasado 5 de diciembre de 2025 en sus respectivas localidades, destacando la implicación vecinal y la cercanía de las comunidades.

Una dinámica participativa guiada por Cáritas Española
Uno de los momentos centrales del trabajo conjunto estuvo dinamizado por el equipo de Cáritas Española, que propuso una enriquecedora dinámica grupal bajo la metáfora de un barco. A través de este ejercicio participativo, los asistentes pudieron identificar y expresar:

  • La isla a la que se aspira llegar como meta y horizonte de servicio.
  • El viento favorable que impulsa a la comunidad diocesana.
  • Las anclas interiores que a veces frenan la acción desde dentro.
  • Los escollos externos que dificultan avanzar en la labor cotidiana.

Todas las aportaciones recogidas en las mesas de trabajo servirán de base para elaborar un informe diocesano que marcará las líneas de mejora y discernimiento compartido para los próximos meses.

San Ramón, modelo de emtrega
En la eucaristía, don Ángel hizo presente la figura del patrón diocesano, san Ramón, faro espiritual para la misión caritativa y pastor que sufrió la injusticia, el rechazo y el destierro sin perder jamás la libertad interior, la dignidad ni la entrega hacia los indefensos. En su Año Jubilar, el obispo apeló a su ejemplo para animar a los presentes a no permitir que el cansancio o las dificultades endurezcan el corazón, recordando que «no sois repartidores de ayudas: sois sembradores de dignidad».

«Cuando pasen los años, quizá nadie recuerde cuántas reuniones celebramos, cuántos informes redactamos o cuántas ayudas tramitamos. Pero alguien recordará que, cuando estaba hundido, le tendimos la mano», añadió el obispo, que agradeció la labor de todos y recordó que «no atendemos casos: acompañamos rostros. No administramos solamente recursos: custodiamos dignidades»,

La jornada concluyó con un renovado envío para este curso pastoral bajo tres compromisos esenciales: acoger sin juzgar, acompañar sin imponer y transformar sin resignación. Después, comida fraterna y un balance positivo de «sabernos llamados y enviados a ser cercanía y a acompañar al que lo necesita; convencidos de que somos una gran familia. Nos sabemos diócesis Barbastro Monzón y estamos comprometidos en ser ternura de Dios para todos», en el resumen de la delegada de Caridad, Julia Lirios Tormo.

 

 

 

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