El arzobispo de Zaragoza, Mons. Carlos Escribano, recibió ayer, 8 de septiembre, la visita del matrimonio misionero formado por José Aznar Garralaga y Josefina Montesinos Serrano. Pertenecientes a la primera comunidad del Camino Neocatecumenal de la parroquia de Santa Mónica de Zaragoza, este matrimonio aragonés lleva casi cuatro décadas entregado a la misión y al anuncio del Evangelio en tierras guatemaltecas.
Durante el encuentro en la sede episcopal, José y Josefina tuvieron la oportunidad de compartir con el arzobispo la trayectoria y el fruto de sus 38 años de servicio pastoral en Guatemala, país al que partieron a finales de los años ochenta respondiendo a la llamada de san Juan Pablo II a la nueva evangelización.
De Zaragoza a la periferia de Guatemala
En julio de 1989, tras dejar atrás su trabajo, país, amigos y entorno en Zaragoza, el matrimonio embarcó rumbo a Centroamérica junto a sus tres hijos (Ana Cristina, José Alfredo y María). Enviados inicialmente por el entonces arzobispo de Guatemala, Mons. Próspero Penados, comenzaron su labor evangelizadora casa por casa en una extensa zona periférica caracterizada por la precariedad, la desintegración familiar y la presencia de la delincuencia organizada.
A lo largo de estos 38 años de misión, la familia ha hecho frente a importantes dificultades y situaciones de riesgo en un entorno complejo golpeado por la violencia. Sin embargo, su testimonio destaca por el profundo agradecimiento a Dios y la alegría del fruto cosechado: el nacimiento y consolidación de una gran comunidad parroquial que atiende a miles de habitantes, la reconstrucción de numerosas familias y el acercamiento de muchos jóvenes a la fe.
Con esta visita al arzobispo de Zaragoza, el matrimonio Aznar-Montesinos renueva sus lazos con su diócesis de origen, llevando consigo el afecto y la comunión de la Iglesia aragonesa con la labor misionera que realizan en el continente americano.
Puedes leer aquí el reportaje publicado sobre ellos el 12 de noviembre de 2017.

