Cuatro40: Una oportunidad para la renovación de las parroquias en Aragón

La Iglesia en Occidente vive un momento crucial en el que «renovarse o morir» se ha convertido en el lema fundamental para sus comunidades. Muchas parroquias han comenzado ya un ilusionante proceso de transformación con el objetivo de engendrar una comunidad de discípulos misioneros. Para ello, el primer paso es formar un equipo de laicos centrado en el Primer Anuncio como germen de los futuros grupos que formarán parte de la parroquia. En Aragón, son varias las parroquias que ya se preparan para iniciar este camino alentados por sus obispos a través del proyecto Cuatro40, una iniciativa de la Acción Católica que articula la experiencia de un primer encuentro con Jesucristo y abre la puerta para un proceso personal de fe acompañado y vivido en la comunidad parroquial. 

Cartel anunciador del I Congreso para fomentar las buenas prácticas en las parroquias.

Como dice el sacerdote canadiense, James Mallon, «no se trata de cambiar en el que creemos, sino cómo lo hacemos». El Padre James, impulsor de los cursos Alpha, en los que se plantea una transformación entorno a la evangelización, explica en su libro «Una Renovación Divina» que sólo puede haber renovación en las parroquias cuando realmente se cree «desde las entrañas». Es decir, cuando los miembros de esa comunidad han tenido un encuentro personal con Cristo y pasan de ser católicos anónimos a discípulos misioneros. Parroquias como la del Rosario, en Zaragoza, han iniciado el proceso para participar en el proyecto Cuatro40 liderados por su párroco, Sergio Martínez, que está convencido de que «el protagonismo -en este proceso de renovación- ha de ser de los laicos», mientras asegura que «lo viven como una oportunidad del Espíritu». Para ello, cuentan ya con un equipo dispuesto a embarcarse en esta propuesta de Acción Católica consistente en una experiencia de fin de semana donde se posibilita el encuentro personal con Jesucristo, un precatecumenado con 7 encuentros posteriores que ayudan a profundizar en el “kerigma” y posibilitan la inserción en un itinerario discipular en la comunidad parroquial; y en un acompañamiento personal y comunitario. «Lo estamos viviendo como un regalo», nos dice su responsable, Javier Ramos, quien da fe de la efectividad que está teniendo ya esta herramienta en las primeras parroquias donde se ha puesto en marcha. Un éxito que, por otra parte, «requiere de mucho tiempo y dedicación», advierte Ramos, consciente de la expectación que ha despertado en muchas comunidades. En este sentido, otro párroco implicado, Víctor Pinilla, desde Zuera, reconoce que «es un proceso largo, pero ilusionante. La gente está animada», dice. 

EXPERIMENTAR LA ALEGRÍA

Encuentro de Cuatro40 realizado en Pozuelo de Alarcón en 2023

Raúl Solana es de los pocos aragoneses que ya han tenido la oportunidad de vivir el primer encuentro de Cuatro40. Fue durante el verano pasado cuando pudo experimentar «la alegría de la acogida, de la fe compartida y de sentirme hijo amado de Dios». Un antes y un después en su vida como cristiano que le ha permitido hacer un trabajo de escucha y discernimiento «para cambiar esas cosas que no funcionaban en mi vida», explica este joven de Barbastro. Como él, Mari Carmen Julián, presidenta de Acción Católica en Teruel, también tuvo la oportunidad de participar a modo de avanzadilla en este encuentro que quiere ser el primero de muchos. «Lo primero es que haya un proceso de conversión en la parroquia», señala, consciente de que el objetivo final es la inserción en la vida parroquial a través de los grupos de vida: «Lo bueno es que la gente que está participando luego quiere implicarse formando parte del proyecto». De momento, sólo son unas pocas comunidades en Aragón las que se han puesto en marcha, pero «como la levadura que una mujer tomó y metió en tres medidas de harina», la esperanza nos invita a creer que todo fermentará a su tiempo para que se cumpla la voluntad del Padre.