Congreso ‘La Iglesia en la Educación. Presencia y Compromiso’

Una educación humana que no deja de lado a nadie: objetivo de las entidades pedagógicas de la Iglesia

«Humanizar» la educación y sensibilizar a la sociedad y a los propios creyentes sobre el papel que juega la Iglesia en el ámbito educativo. Con ese objetivo se celebraba el pasado sábado en Madrid el congreso en el que participaron 1.200 personas relacionadas con el ámbito educativo, más de medio centenar provenientes de Aragón.

La directora del secretariado de la Comisión Episcopal para la Educación y Cultura, Raquel Pérez Sanjuán, explicó que el objetivo de este encuentro era «convocar a todos los que son protagonistas de proyectos educativos de la Iglesia en cualquier ámbito; caminar más juntos, fortalecer el camino conjunto e intercambiar experiencias; y renovar el compromiso de la Iglesia con la educación en todos sus ámbitos, también en las periferias y con poblaciones vulnerables». De hecho, de entre las casi 6.000 entidades pedagógicas con las que cuenta la Iglesia, destacan los casi 400 centros dedicados a educación no formal, de desarrollo, cooperación y voluntariado, «que pasan desapercibidos».

Intervención del presidente de la CEE, cardenal Juan José Omella, en la apertura del Congreso.

MENSAJE DEL PAPA

El papa Francisco trasladó un mensaje a los asistentes del congreso en el que los apremia a trabajar por vuestras necesidades, en España, «sin olvidar a nadie», apuntaba el pontífice, que hace un llamamiento al compromiso de la escuela con su entorno: «Sed sensibles a las nuevas exclusiones que genera la cultura del descarte». En este sentido, fueron elocuentes las palabras que pronunció posteriormente el superior general de las Escuelas Pías, Pedro Aguado, quien dijo que «si la identidad de la escuela católica no la enriquecen los migrantes y la inclusión, se quedará congelada». 

PRESENCIA ARAGONESA

Foto de familia de los asistentes aragoneses al Congreso.

Más de medio centenar de aragoneses han participado en este congreso, la mayoría de ellos de la archidiócesis de Zaragoza. Su delegado episcopal de Enseñanza, Bernardino Lumbreras, califica la experiencia como «muy vital y esperanzadora para el futuro de la Iglesia en España», y destaca la gran participación y el clima de diálogo generado en el encuentro.