CONFER celebra este viernes una Eucaristía por la Vida Consagrada en los Franciscanos

Con el lema «Aquí estoy, Señor, hágase tu voluntad» se celebra la XXVIII Jornada Mundial de la Vida Consagrada, que coincide cada año con la fiesta de la Presentación del Señor, el 2 de febrero. Esta Jornada recuerda el don para la Iglesia y para el mundo de las personas consagradas «en su riqueza de modos y carismas, inspirados por el Espíritu Santo a través de la escucha y el discernimiento comunitario», como señalan los obispos de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada en su mensaje para este día.

Por ello CONFER de nuestra diócesis organiza una Eucaristía por la Vida Consagrada. Será el viernes 2 de febrero por la tarde, a las siete y media, en la Iglesia de los Franciscanos de Teruel.

Testimonio de Fray José Alejandro Tribiño

Hola, soy Fray Alejandro, religioso de la Orden de la Merced. Vivo actualmente en mi comunidad en el Monasterio de Santa María de Olívar, en Estercuel, provincia de Teruel.

Es un placer para mí en ese día compartir con todos ustedes mi experiencia, mi experiencia de Dios en la vida consagrada, en la vida religiosa y particularmente bajo el carisma redentor de la Orden de la Merced.

El pasado 13 de enero hice mis votos solemnes o votos perpetuos dentro de mi orden, una ceremonia preciosísima que tuvo lugar también aquí mismo en nuestro comento de Olívar. Los días previos y el mismo día de la ceremonia fueron tiempos de una gracia espiritual muy especial, unos días de mucho sentimiento, de muchas emociones, de muchas alegrías.

Porque bueno, de alguna manera concretas ese compromiso que se inició en un momento con una etapa de formación y formalizas este “sí” que dice el Señor cuando te llamó en un momento. Supongo que debe ser ese sentimiento parecido cuando un novio se va a casar, pero finalmente al Dios maravilloso que sabemos que ni nos defrauda, que ni nos engaña, que nos espera, que es paciente, que es misericordioso, que está allí siempre con nosotros, una entrega definitiva que se hace con una confianza plena. Después de la profesión, es un gozo increíble que se queda allí latente en tu corazón y en tu alma, con una sensación de que estás más ligado a Dios, con un anhelo de estar cada día y más tiempo en comunión con Él.

Y aunque ha sido una elección que para muchos parece de locos, parece de gente no de este mundo, creo que ha sido la mejor elección que he hecho en mi vida y la verdad es que no me arrepiento y espero no arrepentirme nunca de esa decisión porque creo que es la felicidad más pura y más plena que puedes conseguir. Esa que viene de Dios.

Ante la pregunta de qué me llevó a formar parte de esa gran familia de la Orden de la Merced, lo primero tener claro que es una llamada, que es una invitación del Señor, que es iniciativa de Él, que no escogemos nosotros ese estilo de vida ni escogemos la orden a la que vamos a pertenecer.

Realmente es él que me ha llamado y es él que me ha propuesto ese estilo de vida. Pero básicamente lo que me cautivó o sirvió de anzuelo para yo seguir ese camino, básicamente es la obra redentora que hace la Orden de la Merced.

Para los que no conocen la Orden de la Merced, es una orden que se fundó hace más de 800 años en Barcelona, inspirada por la Virgen María a un hombre que se llamaba Pedro Nolasco, santo de nuestra iglesia, santo Pedro Nolasco.

Y que para el entonces se dedicaban principalmente a la Redención de Cautivos, aquellos cristianos que estaban bajo dominio del poder musulmán y que estaban en peligro de perder la fe por salvar su vida.

Entonces, santo Pedro Nolasco junto a un grupo de amigos comenzó esta obra de redimir e ir a los lugares donde estaban los cautivos y comprar su libertad. Y cuando no había el dinero suficiente para hacer la compra, los religiosos que iban a hacer la Redención intercambiaban.

Con el paso de los siglos, cuando todo este tipo de esclavitud desapareció, la orden ha ido actualizando su carisma y aplicando la obra redentora a las nuevas cautividades que encontramos en el mundo actual, que a mí me parece son más ahora que en esas épocas.

Entonces en mi país natal, Venezuela, están los mercedarios y allí también realizan sus obras de caridad. Y comencé a trabajar con ellos en diferentes voluntariados, en la pastora de salud, la pastoral social, la pastoral penitenciaria y pude ir descubriendo poco a poco como el señor también se encuentra en estas personas necesitadas. A partir de allí, se me planteó en mi mente y en mi corazón la posibilidad de dedicar mi vida junto a los hermanos de la Merced a servir al mundo, a servir a aquellos más desfavorecidos, a servir a aquellos que sean cautivos y que necesitan de esa libertad, de espíritu y de cuerpo.

La cual se consigue principalmente descubriendo la libertad que nos concede Cristo, que nos concede el Señor. Entonces, poco a poco se fueron dando las posibilidades, salieron los caminos, salieron las puertas y comencé el proceso formativo en el 2015.

Ha sido una experiencia maravillosa vivir de esa manera, trabajar de esa manera y servir a un mundo que necesita tanto amor y que necesita de personas que desinteresadamente pues entreguen sus vidas para la redención de las almas.

Fray José Alejandro Tribiño


Materiales de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada

Además de los carteles, la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada ha editado diversos materiales para facilitar la reflexión en torno a esta Jornada. Incluye un folleto con el mensaje de los obispos de esta Comisión, los seis testimonios y una oración para esta Jornada.

También se ofrecen dos subsidios litúrgicos, para el celebrante y para el monitor, y una estampa con la imagen de la campaña de este año.

¿Cuál es el mensaje de los obispos?

Los obispos de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada con su lema “Aquí estoy, Señor, hágase tu voluntad” incluyen la plegaria evangélica con la actitud de quien se sabe llamado por Dios. Subrayan, que de este modo, la persona consagrada puede decir con plena conciencia y libertad: «¡Aquí estoy!».

Más aún, quieren señalar que el «¡Aquí estoy!», con toda su fuerza, se convierte en «¡Aquí estamos!». “No solo porque donde un cristiano dice «yo» está diciendo «nosotros», sino porque el nosotros eclesial y de Vida Consagrada del momento que vivimos nos invita a ofrecernos y disponernos a buscar, procurar y hacer la voluntad divina como comunidad, dentro del pueblo de Dios en camino”, afirman en el mensaje.

Compromiso de cumplir la voluntad de Dios

En este sentido, indican que la segunda parte de la oración, el «¡Hágase tu voluntad!», encierra un compromiso profético para «Una Iglesia sinodal en misión». Porque cada persona consagrada “recibe el amor y la llamada del Señor y su respuesta de amor y disponibilidad es, a la vez, individual y comunitaria”

También explican que “en esa respuesta se busca hacer la voluntad de quien llama, huyendo de caprichos personales y rechazando el pecado y, por supuesto, todo delito”.

Por todo ello, son conscientes de que se han dado faltas graves en la Vida Consagrada “por las que no nos cansaremos de pedir perdón, reiterando al mismo tiempo nuestra voluntad de reparar integralmente a quien ha sido herido. En esto también se expresa el deseo de cumplir la voluntad de Dios”.