Comentario dominical: 20 de enero de 2019

Segundo domingo del Tiempo Ordinario. (C)

          “Contemplamos a María, su sensibilidad para descubrir lo que necesitan los otros y su libertad de corazón para proponer y esperar. Ella nos hace caer en la cuenta de las posibilidades de nuestras tinajas y de lo que Alguien quiere ir transformando en ellas si le dejamos actuar…

Caná es para nosotros el lugar donde aprendemos de María. Ella nos enseña una mirada transformadora sobre el potencial que esconde cada persona y nos invita a hacer lo que Jesús nos dice; pues sabe por experiencia que Dios da en abundancia, que Jesús da siempre más. Tenemos tendencia a idealizar el pasado, pero el evangelio nos  muestra que lo mejor está aún por acontecer” (Mariola López Villanueva)

TEXROS DE LA MISA: Is. 62,1-5.  Iª Cor. 12,4-11. Jn. 2,1-11

COMENTARIO-REFLEXIÓN

1.-  EL PRIMER SIGNO DE JESÚS: LA CELEBRACIÓN DE UNAS BODAS. Sabemos que San Juan, a los milagros de Jesús, les llama “signos”. Son señales  que nos  apuntan hacia  un mundo invisible pero maravilloso de Dios.  Para San Juan, más importante que el milagro de la conversión del agua en vino, es su profundo significado. En todas las culturas, la boda es una manifestación de gozo. El que el primer signo de Jesús sea una boda significa el gozo y la alegría de Dios  al poder hacernos felices. Jesús es  la alegría de la vida. Es imposible estar con Jesús y no estar en fiesta. Lo decía Él mismo en su evangelio:”¿Pueden acaso estar tristes los invitados a una boda mientras el  novio está con ellos? (Mt. 9,15). Lo más opuesto a un cristiano es un cristiano triste. Y esto precisamente es el evangelio: “La experiencia gozosa  que tuvieron aquellos primeros discípulos que se encontraron con Jesús, y más intensa todavía después de Pascua..” Y esto que les había sucedido a ellos ya no fueron capaces de encerrarlo bajo llave en su corazón. Sintieron la necesidad de comunicarlo.

2.– SEIS TINAJAS DE AGUA CONVERTIDAS EN VINO EXCELENTE Y SUPERABUNDANTE. Las seis tinajas de agua eran para “las purificaciones de los judíos”.  En ellas cabían 600 litros de agua. !Demasiada agua!. Para el evangelista significa las cantidad de ritos, normas, leyes, tradiciones judías. Una religión ya vieja y separada de la vida. En el contexto de boda, significaba que el matrimonio quedaba atado y bien atado. Pero ¿atado a qué? ¿A ritos y ceremonias? Por ese camino no se va a ninguna parte. De hecho, en tiempos de Jesús, el divorcio estaba a la orden del día, pero sólo lo podían solicitar los hombres y nunca las mujeres. ¿Qué hace Jesús?  Cambiar el agua en vino. Cambiar las normas por amor. Notemos que en esa boda estaba invitada la Virgen. Y cae en la cuenta de que “se está acabando el vino”.  Eso no sólo era  algo bochornoso para los esposos, sino que significaba  la caída de la fiesta.. Por eso le dice a Jesús: ”No tienen vino”.   Palabra de mujer. Sólo una mujer cae en la cuenta de los  detalles. Y la petición es de una gran elegancia. No pide nada. Una persona que ama mucho, no necesita pedir nada a la persona que ama. Le basta con exponer, con presentar la petición. Él sabrá lo que tiene que hacer. Jesús le dice que “todavía no ha llegado la hora”.  Ella no presta demasiada atención a esas palabras y les dice a los sirvientes: Haced lo que Él os diga. María se fía plenamente de su Hijo. Si no ha llegado la hora, que la adelante. Pero, con esas palabras, nos va a decir en qué va a consistir la verdadera devoción mariana  de todos los tiempos: llevarnos al evangelio donde se encuentran las palabras de Jesús. El milagro no se hizo esperar. Y Jesús regaló a aquellos esposos 600 litros de un vino excelente.  Nadie piensa que aquel vino era para beberlo en esa ocasión. Está hablando de un vino excelente y superabundante. Se trata de manifestar el amor derrochador de Dios.  La fiesta del amor tiene que continuar a través de los tiempos. Ya Isaías nos había hablado de un amor loco de Dios. Nos había hablado de un amor nupcial: “La alegría que tiene el esposo con su esposa la tendrá tu Dios contigo”. ( 1ª lectura).  Eso que en el A.T había sido una promesa, ahora se cumple con Jesús.

3.– LA SÉPTIMA TINAJA. Sabemos que el evangelio de Juan es simbólico. Las tinajas eran seis, número imperfecto. Y le va bien para hablar de la imperfección de la ley y de la religión judía. Pero el número que indica perfección es el siete. Por eso, de tantos milagros que ponen los evangelios sinópticos, Juan sólo elige siete. ¿Dónde está la séptima tinaja? La séptima tinaja es Jesús. De esta séptima tinaja se llenarán las otras seis. Él nos asegura un nuevo vino que no faltará nunca. “Yo estaré todos los días con vosotros hasta el fin del mundo”.  ¿Para qué esta presencia de Jesús hasta el fin del mundo? Para llenar de vino nuestras tinajas de agua. Para recordarnos que Dios es amor y que viviendo en este amor, podemos vivir siempre en fiesta.

PREGUNTAS.

1.- ¿Estoy convencido de que Dios me ha creado para ser plenamente feliz?  ¿Por qué no lo soy?  2.-  ¿Estoy persuadido de que sólo el amor derrochador de Jesús me puede hacer feliz? 

3.– Jesús ha venido a traernos la fiesta y la alegría de vivir.  ¿Crees que los cristianos  estamos más alegres  que los demás?  ¿Ponemos la esencia del evangelio en ser felices y hacer felices a otros?

 ORACIÓN

ESTE EVANGELIO, EN VERSO, SUENA ASÍ

En Caná de Galilea

Jesús comenzó sus signos”.

En este bello relato

hay “mensajes escondidos”.

Invitados a una boda

había muchos judíos.

También la Virgen María,

con Jesús y sus amigos.

Los judíos practicaban

un culto aburrido y frío:

Eras tinajas sin agua

con el corazón vacío.

Los amigos de Jesús

vivían con otro estilo:

Eran tinajas con agua,

convertidas en buen vino…

Para expresarnos su amor

total y a fondo perdido,

Jesús  nos habla de “bodas

y de banquetes festivos”

No quiere una religión

“aguada”, puro egoísmo.

Jesús prefiere “el buen vino

de un amor agradecido”.

Señor, “ en luna de miel”,

Queremos vivir contigo:

Enamorados, alegres,

Por tu “encanto” seducidos

JOSÉ JAVIER PÉREZ BENEDÍ

PDF:  20 DE ENERO

Autor: Raúl Romero