Comentario dominical: 14 de abril de 2019

Domingo de Ramos

LA BONDAD DE JESUS EN LA NARRACION DE LA PASION Y MUERTE SEGÚN EL EVANGELISTA LUCAS.

En el evangelio de Lucas la Pasión, Muerte y Resurrección es el centro donde converge toda la obra. Y el cristiano es aquel que recorre el camino de Jesús. La muerte y la Resurrección la va realizando el cristiano cada día.

En la Pasión y Muerte San Lucas sigue fundamentalmente a Marcos, pero reelabora su material de acuerdo a su Catequesis. Y el relato resulta eminentemente parenético. Jesús es el Maestro que va delante hacia Jerusalén (19,28). En Jerusalén Jesús es el Salvador que cumple lo que en Galilea ha anunciado como profeta.

San Lucas no hace biografía de la Pasión. Lo importante para Lucas es que el lector de todos los tiempos descubra cómo tiene que seguir a Jesús. Jesús va delante con el ejemplo. Es siempre nuestro modelo y realiza lo enseñado.

 

LO QUE CAMBIA CON RELACIÓN A MARCOS

Marcos 14,32: “Sentaos aquí mientras yo hago oración”

Lucas 22,40: Les dijo: Haced oración para no entrar en tentación”.

 

En Marcos Jesús les pide a sus discípulos que se sienten mientras Él reza. San Lucas les pide que recen. Para San Lucas la oración de Cristo debe ser modelo para que, cuando nosotros hoy tengamos los problemas o dificultades que tuvo Jesús entonces, también oremos.

Marcos 14, 37: “Y viene y los encuentra durmiendo”

Lucas 22,45: “Los encontró dormidos de tristeza”.

 

En Marcos Jesús reprocha a sus discípulos el que se hayan dormido en esas circunstancias en que el Maestro lo está pasando tan mal. Pero Lucas, el evangelista de la bondad, les excusa y pone la tristeza como causa del sueño.

Marcos 14,43: “Se presenta Judas, uno de los doce, y con él gente con espadas y palos de parte de los sacerdotes y de los escribas y ancianos”.

Es un hecho escandaloso.

Lucas: Suprime los palos y las espadas.

Mc. 14,44: “Aquel a quien yo bese, ése es; echadle mano y llevadle bien asegurado.

 

(Se trata de otro hecho escandaloso).

Lucas: lo suprime.

Marcos 14,45: “Lo besó aparatosamente”. Es beso de traición.

Lucas 22,48: Judas se adelantó y se acercó a Jesús para besarle. Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre? (Lc. 22,48).

 

 

En Lucas el acercarse, el llamarle por su nombre, el dulce reproche lleno de ternura, es una invitación a que cambie y se convierta. Es un beso de amigo fiel hasta el final.

Marcos 14,47: “Uno…hirió al criado del Sumo Sacerdote y le cortó la oreja”

Lucas 22,51: “Y tocando la oreja le curó”

 

En Marcos se da el hecho de que Pedro le cortó la oreja al criado. En Lucas, en cambio, Jesús es el Médico lleno de bondad, que no se preocupa de lo que a Él le pasa, y se pone a curar al que está herido.

Marcos 15,21: “Y obligaron a uno de Cirene llamado Simón… para que cargara con la Cruz”.

Lucas 23,26:Le pusieron encima la Cruz para que la llevase detrás de Jesús”

En Lucas desaparece la presión, la violencia. El hombre de Cirene va detrás de Jesús llevando la cruz. Y esto es lo que debe hacer el cristiano de todos los tiempos.

Marcos 15,37: “Y gritando con gran voz expiró”.

Lucas: Como veremos, va a morir confiándose al Padre.

Marcos 15, 47: “María Magdalena y María la de José miraban dónde lo ponían”.

Lucas 23, 55-56: “Las mujeres que le habían seguido, quienes le habían acompañado desde Galilea, miraron el sepulcro y cómo ponían su cuerpo. Y, después de volver, prepararon perfumes y un ungüento” 

 

 

Marcos da el hecho frío de que las mujeres se limitan a mirar dónde ponían a Jesús. Lucas cae en la cuenta de que las mujeres son las que le han acompañado y, al volver a casa, se preocupan de los perfumes y el ungüento. Detalle de delicadeza, de ternura. Ya que no podemos hacer nada por el Maestro querido, le embalsamaremos con nuestro cariño.

MATERIAL PROPIO DE LUCAS

  • Lucas 22,43: “Se le apareció un Ángel desde el cielo confortándole. Y llegado a la agonía oraba intensamente. Y un sudor se hizo como coágulos de sangre que caían por tierra”. (Se expresa todo el sufrimiento de Jesús) 

 

  • “Dijo a los que habían venido contra Él, sumos sacerdotes y guardias del templo y ancianos…

(Esto históricamente no pudo ser así porque los sacerdotes, ancianos etc. no iban a estas cosas desagradables sino sus emisarios. Así aparece en Mc. 14,43). Pero San Lucas, en un afán catequético, los trae a su memoria porque también ellos pueden ser salvados por Jesús. Está en diálogo de amor con todos, también con sus enemigos.

  • Lucas 22, 60-61: “Y, al instante, cuando todavía estaba hablando, cantó un gallo. Y el Señor, volviéndose, dirigió la mirada a Pedro…Éste, saliendo fuera, lloró amargamente”.

La mirada de Jesús le traspasó el alma y ya no la olvidará jamás. Y esa mirada de Jesús debe calar en el alma de todo aquel que lea este evangelio a lo largo de los siglos. La mirada de Jesús, después de nuestros pecados, debe cambiar nuestras vidas.

  • Lucas 23, 27-28: “Le acompañaba mucha gente del pueblo y mujeres que se golpeaban el pecho y hacían duelo por ÉL. Volviéndose Jesús hacia ellas les dijo: Mujeres de Jerusalén, no lloréis por Mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos”.

Jesús se despreocupa de su dolor. Lo que quiere es la conversión del corazón y que su sangre no sea en vano. Que sirva para la salvación de todos. Hay algo más grave, según Jesús, que su muerte. Es el pecado, el que le ha llevado a esta situación

  • Lucas 23,34: Jesús decía: Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”

Jesús se muere pidiendo perdón por los que le están asesinando. E incluso trata de excusarles.

  • Lucas 23, 39-43: “Y uno de los malhechores le insultaba…Pero el otro, tomando la palabra, le reprendió diciendo: ¿Ni siquiera tú temes a Dios, estando en la misma pena? Nosotros recibimos lo que merecimos por las cosas que hicimos; pero Éste nada ha hecho. Y le decía: Jesús, acuérdate de mí cuando vayas a tu reino. Y Él le dijo:”Te lo aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso”

La sangre de Jesús ya está dando su fruto. Poco importa lo que uno haya sido. Lo importante es que hoy y no mañana nos convirtamos al Señor.

  • Lucas 23, 46: “Y gritando con gran voz, dijo:”Padre en tus manos encomiendo mi espíritu” Y diciendo esto, expiró”.

Cristo no muere abandonado del Padre sino abandonándose a las manos del Padre. Para Jesús Dios es siempre Padre. Morir es saltar hasta ese Padre para quedar para siempre envuelto en su amor eterno. Se podría acabar con las palabras que este mismo evangelista pone al final de la Parábola del Padre Bueno:”Y COMENZARON A HACER FIESTA”. La fiesta eterna de Dios.

  • Lucas 23, 47-48: “Cuando el capitán romano vio lo que había pasado, alabó a Dios diciendo: De veras, este hombre era inocente. Y toda la gente que estaba presente a este espectáculo, al observar las cosas que sucedían, se volvió golpeándose el pecho”.

 

Es impresionante ver a toda la gente dándose golpes de pecho, arrepintiéndose de sus pecados. Todos hemos sido curados por sus heridas. Ya estamos salvados. Lo importante es volvernos a Él pidiéndole perdón.

PDF:  14 DE ABRIL