La parroquia de Alfambra ha vivido con gran fervor las fiestas en honor de Santa Beatriz, patrona de la localidad, unas jornadas en las que la fe y tradición se han unido también a la celebración del centenario de la fuente del pueblo, uno de los símbolos más queridos por los vecinos.
Las celebraciones comenzaron el 3 de julio, festividad de Santa Beatriz, y continuaron el 4 de julio con la conmemoración de sus hermanos, San Simplicio y San Faustino, también mártires romanos. Como es tradición, ambos días tuvieron lugar las solemnes procesiones por las calles de la localidad, en las que los quintos portaron las imágenes de los tres santos, acompañados por numerosos fieles y autoridades locales.
Santa Beatriz, junto a sus hermanos Simplicio y Faustino, sufrió el martirio durante la persecución del emperador Diocleciano por mantenerse firme en la fe y no renegar de Cristo. Su testimonio continúa siendo motivo de devoción para los alfambrinos, que conservan con especial veneración el cráneo de la santa, mientras que la localidad de Orrios custodia una reliquia de su brazo.
La presencia de estas reliquias en la comarca se remonta al siglo XIV. Juan Fernández de Heredia, natural de la comarca de Calatayud y Gran Maestre de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, recibió las reliquias de Santa Beatriz y Santa Emerenciana como reconocimiento a su labor diplomática y a su participación en el traslado del Papa de Aviñón a Roma. En 1361, siendo comendador de Alfambra y su comarca, entregó el cráneo de Santa Beatriz a Alfambra, un brazo a Orrios y el resto del cuerpo a Perdiguera, iniciando así una devoción que ha perdurado durante más de seis siglos.
En esta edición de las fiestas, la celebración religiosa se ha enriquecido además con la conmemoración del centenario de la Fuente de Alfambra, inaugurada hace cien años y convertida desde entonces en un lugar de encuentro para generaciones de vecinos.

