Lectio Divina: 5 de octubre de 2026

Raúl Romero López
5 de octubre de 2026

“Pedid y se os dará”

1.- Oración introductoria

Señor, como hicieron tus discípulos, yo también hoy te pido con sencillez y humildad: Enséñame a orar. No necesito la enseñanza de los sabios ni de los entendidos de este mundo. Tampoco necesito lecciones de oración de otras religiones. Ni siquiera de la religión judía. Quiero que me enseñes Tú y sólo Tú. Quiero que me transmitas tus sentimientos, tus emociones, tu latido interior, cuando orabas al Padre en la soledad y silencio de una noche en Galilea o en Jerusalén. Quiero orar como orabas Tú

2.- Lectura reposada del Evangelio: Mateo 7, 7-11

En aquel tiempo dijo Jesús: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿O hay acaso alguno entre vosotros que al hijo que le pide pan le dé una piedra?; ¿o si le pide un pez, le dé una culebra? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan! Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas.

3.- Qué dice la Palabra de Dios.

Meditación-reflexión

El Señor nos propone tres cosas: Pedid, buscad, llamad.

“PEDID ¿Qué debemos pedir? Por supuesto, las peticiones del Padre Nuestro. Pero hay una especial y que aparece la primera: PADRE.

¡Tener una buena relación con Dios, nuestro Padre, ¡es un factor muy importante! No creo que sea una coincidencia que Jesús use el ejemplo de un padre y un hijo cuando habló sobre pedir y buscar.

Ante todo y sobre todo pedimos a Dios que sea siempre nuestro Padre. No olvidemos que la oración del Padre Nuestro la entregó Jesús a sus discípulos después de estar una noche orando al Padre (Lc. 11,1). Jesús no nos entrega una palabra sino una “experiencia inefable y maravillosa con el Padre”. Un Padre del que me puedo fiar porque sólo puede querer lo mejor para sus hijos

BUSCAD. ¿Cómo debemos buscar? “Como busca la cierva corrientes de agua” (Sal. 42,1) Se trata de una cierva, con sus crías, atormentada por la sed, para la que “beber es vivir” y “dejar de beber es morir”. Sed ardiente, quemante, existencial. La búsqueda de Dios, del Dios de la vida, del Dios de la felicidad plena, no la podemos hacer en un tono anodino, tibio, cansino sino vehemente, vibrante, entusiasta.   

LLAMAD. ¿En qué puerta debo llamar? Hay muchas puertas, pero sólo una nos interesa. “Yo soy la puerta” (Juan 10,7). La única puerta es Jesús. Una puerta que nos abre para poder asomarnos a dos misterios: el misterio de Dios y el misterio del hombre.  Sólo Jesús nos puede revelar quien es Dios (Juan 1, 18) y sólo Jesús nos revela el misterio del hombre. “Jesús revela el hombre al hombre”.  Así lo expresa el Concilio Vaticano II (G.S 22). El que quiera saber qué es ser hombre debe acudir a Jesús, el modelo y arquetipo del hombre en plenitud.

Palabra del Papa

Mientras Jesús se dirige a Jerusalén desde las profundidades de Jericó —una ciudad situada bajo el nivel del mar, símbolo de descenso a los «infiernos» humanos— Bartimeo no se queda callado, señaló el Papa. Clama con fuerza: “Jesús, Hijo de David, ¡ten piedad de mí!” Esta súplica se convierte en una de las oraciones más veneradas de la tradición cristiana oriental y occidental.

“¿Qué podemos hacer cuando nos encontramos en una situación que parece sin salida? Bartimeo nos enseña a apelar a los recursos que llevamos dentro y que forman parte de nosotros. Él es un mendigo, sabe pedir, ¡es más, puede gritar! Si realmente deseas algo, haz todo lo posible por conseguirlo, incluso cuando los demás te reprenden, te humillan y te dicen que lo dejes. Si realmente lo deseas, ¡sigue gritando!” (Papa León XIV 11-junio-2025).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto que acabo de meditar. (Guardo silencio).

5.-Propósito. No pediré a Dios nada después de saber que Él es mi Padre.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Hoy, Señor, te doy gracias porque me has enseñado a pedir, a llamar y a buscar. Pedir empaparme de la ternura del Padre. Llamar en la única puerta que me lleva a la vida, la puerta de Jesús. Y buscar a Dios no de una manera fría, aséptica, sino vitalista, con todo el corazón y toda el alma. Dios no es una idea, ni menos una palabra. Dios es LA VIDA.

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2 respuestas

  1. Señor: estoy a la puerta y llamo, ábreme que tengo sed de ti. No permitas que me separe de ti. Conduce a tus hij@s al redil del Padre que estamos perdiendo la senda. Gracias ?????

  2. Pues yo he hecho lo contrario. Gritar como Bartimeo, mas fe para algunas de las personas que tengo a mi alrededor.

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