Reynaldo Jesús Cárdenas Irías, nuevo sacerdote de la diócesis de Huesca

Miguel Barluenga
20 de septiembre de 2026

La diócesis de Huesca cuenta con un nuevo presbítero. Reynaldo Jesús Cárdenas Irías ha sido ordenado sacerdote este domingo 20 de septiembre de 2026 en una celebración que ha tenido lugar en la catedral y ha estado presidida por nuestro obispo, el padre Pedro Aguado Cuesta. Diácono desde el pasado 22 de marzo, con la ordenación sacerdotal queda configurado con Cristo de tal manera que pueda actuar en su nombre, desempeñando las funciones de enseñar, santificar y regir, en fiel comunión con el obispo y en estrecha unión con los presbíteros y demás miembros del Pueblo de Dios.

La celebración ha reunido a familiares y amigos de Reynaldo, así como personas llegadas desde El Salvador y otros lugares. También han participado sacerdotes procedentes de El Salvador y de distintos puntos de la diócesis, seminaristas, representantes de diversas comunidades parroquiales a las que Reynaldo ha servido durante su ministerio diaconal y representantes de la Diputación Provincial de Huesca y de los Caballeros y Damas del Pilar.

Durante el rito de ordenación, Reynaldo manifestó públicamente su deseo de recibir el ministerio del presbiterado y de cumplir los compromisos que de él se derivan: ayudar con caridad y humildad al orden episcopal en el servicio del pueblo cristiano; exponer la fe católica con dedicación y sabiduría; presidir con piedad y fidelidad los misterios de Cristo; vivir el celibato como signo de la propia consagración total a Cristo; cumplir fielmente la oración de la Liturgia de las Horas por la Iglesia y por el mundo entero; conformar totalmente la propia vida a Jesucristo y obedecer de modo filial al obispo y a sus sucesores.

Tras esto, se llevó a cabo el rezo de las letanías, con Reynaldo postrado en tierra en señal de humildad, amor y donación a Dios, que le ha llamado. La imposición de manos del padre Pedro y la oración consecratoria hicieron que el nuevo presbítero recibiese el Espíritu Santo para servir a los hombres. Concluida la plegaria de ordenación, el nuevo sacerdote fue revestido con los ornamentos sacerdotales. Ungido con el santo crisma, el obispo le entregó la patena con el pan y el cáliz con el vino. Este gesto indica que el sacerdote está ordenado para celebrar el sacrificio eucarístico y que él mismo participa en el sufrimiento y en la cruz redentora del Señor.

En su homilía, el padre Pedro invitó a contemplar el sacerdocio a partir del mensaje de las lecturas proclamadas durante la celebración. «Mis planes no son vuestros planes y mis criterios no son vuestros criterios», recordó, tomando como referencia las palabras del profeta Isaías. El obispo subrayó que el mensaje del Evangelio «siempre es contracultural» y que la propuesta de Jesucristo «cambia nuestros esquemas», porque los criterios de Dios no responden a las lógicas humanas.

A partir de esta idea, el obispo explicó que la misión del sacerdote consiste en anunciar y proclamar, con la palabra y con la propia vida, ese mensaje de Jesucristo. Para ello, señaló cuatro prioridades que deben orientar el ministerio sacerdotal: la misericordia, el anuncio del Evangelio, el acompañamiento de la comunidad y la oración.

La primera de ellas, afirmó, es la misericordia. «Jesús, ante todo, era misericordioso», recordó, destacando su cercanía con los pobres, los niños y quienes sufrían. «No juzgaba, escuchaba, acogía y bendecía». Por ello, pidió a Reynaldo que sea un sacerdote atento a quienes lo necesitan, al enfermo, al joven que no encuentra su horizonte, al niño que necesita ser querido y a las comunidades que precisan de su tiempo y de su escucha. El obispo recordó además que la misericordia no se aprende únicamente en la formación, sino también desde la experiencia de sentirse uno mismo necesitado de la misericordia de Dios.

La segunda prioridad es el anuncio del Evangelio. El obispo destacó que Reynaldo ha sido ordenado para proclamar una noticia que consideró «extraordinaria» y «apremiante»: que existe un Dios que ama, salva y redime, un Dios Padre que acompaña y perdona, de misericordia y justicia, cuyo rostro es el de Cristo.

«Hay un Dios al que te puedes acercar con confianza, un Dios cuyo rostro es el de Cristo, un Dios que apuesta por cada uno de nosotros», afirmó. Frente a la violencia y la venganza, explicó, el Evangelio anuncia un Dios de paz y de perdón, que escucha, acoge y acompaña a quienes sufren. «No hay mejor noticia que esta», señaló, recordando que todos pueden acercarse a Dios y descubrir que necesitan de Él.

La tercera prioridad señalada por el obispo fue la comunidad. El padre Pedro recordó que Jesús permanecía con sus discípulos, les enseñaba, escuchaba sus inquietudes y compartía con ellos el camino. En este sentido, pidió a Reynaldo que ayude a las comunidades que acompañe a descubrir que el centro de la vida de la Iglesia no son los sacerdotes, sino Jesucristo. «Eso es el cura: proponer a Cristo como centro», afirmó.

Por último, el obispo se refirió a la oración como una dimensión imprescindible de la vida sacerdotal. Jesús dedicaba tiempo a su Padre y, del mismo modo, la oración, la contemplación y la experiencia de Dios deben sostener al sacerdote. El padre Pedro Aguado Cuesta advirtió de que no es posible llevar adelante la misión recibida sin la ayuda de Dios y destacó que la oración permite al sacerdote reconocerse pequeño y necesitado, vivir con autenticidad y afrontar también los momentos de soledad.

El obispo concluyó dirigiéndose directamente al nuevo sacerdote para recordarle la responsabilidad que la Iglesia pone en sus manos. Entre esos «tesoros» mencionó la presencia de Cristo en la Eucaristía, el perdón amoroso del Padre, la Palabra que debe ser proclamada, la comunidad que debe ser acompañada y los pobres, que también evangelizan. «Nunca olvides que estos tesoros no son tuyos. Son de la Iglesia. Son de la comunidad», le recordó.

El padre Pedro animó a Reynaldo a vivir estos dones en profundidad para poder transmitirlos con autenticidad y expresó un deseo para su sacerdocio: «Que tu sacerdocio, tal y como tú lo vivas, transmita a los demás que vale la pena trabajar por el Reino de Dios». De manera especial, le pidió que acompañe a los jóvenes que se preguntan por Jesucristo y les ayude a descubrir su vocación.

El obispo recordó que Dios continúa llamando y animó a quienes puedan sentir esa llamada a no tener miedo. «Lo más tonto que un joven puede hacer es tener miedo de Dios. Tener miedo de lo que Dios siembra en tu corazón», afirmó. La celebración concluyó con la oración por Reynaldo y el agradecimiento a su familia, a la que el obispo reconoció su papel en la transmisión de la fe que ha acompañado al nuevo sacerdote a lo largo de su vida.

Este lunes 21 de septiembre, Reynaldo Jesús Cárdenas Irías oficiará su primera misa a las 20:00 horas en la basílica de San Lorenzo. Asimismo, iniciará su labor pastoral como párroco in solidum de la Unidad Pastoral Jesús Nazareno Catedral-San Pedro el Viejo-San Lorenzo-San Francisco de Asís.

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