Lola Arrieta: «Escuchar es mucho más que oír»

Fabio Ovalle Medina
14 de septiembre de 2026

Detenerse, prestar atención y aprender a escuchar puede cambiar la manera de vivir la fe. Así lo defiende Lola Arrieta, religiosa Carmelita de la Caridad Vedruna, psicoterapeuta y acompañante espiritual, que el próximo 18 de septiembre, a las 19:30 horas, participará en un encuentro abierto en la Casa de la Iglesia de Zaragoza.

Entrevistada por Rocío Álvarez en El Espejo de COPE Zaragoza, Arrieta explicó por qué el acompañamiento espiritual puede ayudar a reconocer la presencia de Dios en medio de las prisas, las crisis y la vida cotidiana.

Prestar atención para descubrir a Dios

Lola Arrieta fundó en 1997, junto a Marisa Moresco y Concha Calleja, el Equipo Ruaj, dedicado al acompañamiento espiritual, la psicoterapia, el apoyo psicológico y la formación interdisciplinar.

La experiencia surgió después de años de trabajo con personas que cargaban con situaciones de sufrimiento. La psicoterapia y el sacramento de la reconciliación resultaban importantes, pero detectaron la necesidad de un espacio diferente: acompañar la vida diaria desde la fe y reconocer al Espíritu presente en ella.

Para Arrieta, uno de los grandes problemas actuales es la dispersión. El móvil, las tareas y las preocupaciones pueden hacer que las personas pierdan la capacidad de percibir lo que sucede dentro y alrededor de ellas. «Lo fundamental es prestar atención. Dios está ahí; se trata de reconocer que no está ausente».

Escuchar, más que hacer

La religiosa considera que durante años la pastoral se ha centrado especialmente en organizar actividades, grupos y proyectos. Sin restarles importancia, cree que hace falta un elemento que los conecte: la escucha y el acompañamiento personal.

Entre las claves que señala están: detenerse y prestar atención a lo que sucede; escuchar no solo lo exterior, sino también lo que resuena interiormente; dar espacio a las inquietudes, alegrías y búsquedas de cada persona y crear en parroquias y comunidades espacios reales de escucha y acompañamiento.

Arrieta valora positivamente que cada vez más parroquias y grupos estén creando puntos de escucha. Sin embargo, recuerda que acompañar significa ir más allá: caminar junto a otra persona y ayudarla a descubrir sentido en su propia historia.

«Como una planta que vuelve a reverdecer»

Tras casi tres décadas acompañando personas, Lola Arrieta describe sus frutos con una imagen sencilla: una planta marchita que recibe agua y vuelve a reverdecer. Quienes se sienten verdaderamente acompañados, asegura, pueden experimentar más salud, fortaleza, sentido y fe, porque poner palabras a lo vivido permite descubrir de otra manera la propia historia.

La cita del 18 de septiembre está organizada por el espacio diocesano de acompañamiento Oreb bajo el lema bíblico «Dios estaba aquí y yo no lo sabía», y quiere redescubrir el acompañamiento como una dimensión esencial de la pastoral diocesana.

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