Uno de los santos más populares es san Ramón Nonato, cuya fiesta se celebra el 31 de agosto. Este año se ha cumplido el cuarto centenario de la confirmación de su culto por Urbano VIII (9 de mayo de 1626). Fue inscrito en el martirologio romano en 1657 y su fiesta extendida a toda la Iglesia en 1681. En el Misal Romano actual no figura, y solo se recoge en los calendarios propios de los Mercedarios (fiesta), Solsona (memoria obligatoria) y del resto de Cataluña (memoria libre).
En la última edición del Martirologio anterior al Concilio Vaticano II (1956) se citaba su tránsito el 26 de agosto –En Cardona de España, el tránsito de san Ramón Nonato, cardenal y confesor, de la Orden de Santa María de la Merced, Redención de cautivos, ilustre en santidad de vida y en milagros- y su fiesta l 31 de agosto. En el actual aparece en este último día: En Cardona, de Cataluña, san Ramón Nonato, que fue uno de los primeros socios de san Pedro Nolasco en la Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced y es tradición que, por el nombre de Cristo, sufrió mucho para la redención de los cautivos (c. 1240).
En estos elogios no se alude al motivo de su apelativo (Nonato: non nacido), porque fue extraído del útero de su madre mediante cesárea cuando esta ya había muerto. Ingresó en la orden de la Merced, recién fundada (1218), y trabajó en la redención de cautivos y en la predicación del Evangelio en Argel, donde le perforaron los labios con hierro candente y le colocaron un candado en su boca para impedírselo. Gregorio IX le nombró cardenal, pero murió camino de Roma. Su cuerpo fue profanado en 1936. Se le representa con hábitos cardenalicios, una custodia y la palma del martirio. Es el patrón de las mujeres embarazadas y en algunas novenas de siglos pasados se le llama también abogado de los labradores y sus ganados y protector contra la peste y los dolores de cabeza.
Su culto en Aragón se remonta, al menos, al siglo XVII. En 1618 se publicó en Zaragoza un Certamen poético que tuvo lugar en las fiestas celebradas con motivo del traslado de una reliquia suya, recopilado por fray Pedro Martín, que incluyó el relato de su vida en rimas escrito por Francisco Gregorio de Fanlo, y que se dedicó a la condesa de Aranda, Luisa de Padilla. En el capítulo general de Zaragoza de 1622 los mercedarios decidieron impulsar su canonización. En esta época destaca la figura del turolense fray Juan Cebrián, elegido provincial en 1625 y general de la orden en 1629, que fue obispo de Albarracín y Teruel y arzobispo de Zaragoza. En esta ciudad promovió el culto a san Pedro Nolasco fundando un colegio con su nombre cuyo recuerdo queda en la plaza de su nombre y cuya iglesia estaba en el lugar de la antigua del Sagrado Corazón, actual sede del Museo del Rosario de Cristal.
En Zaragoza tuvo capilla y cofradía en el convento de San Lázaro, situado en el Arrabal. Se le concedieron indulgencias en 1725 y fue agregada a la Orden de la Merced por el padre general en 1726. Por estos años (c. 1721) se publicó un novenario en su honor a instancias de un anónimo devoto suyo.
Su devoción fue promovida por fray Francisco Miguel de Echeverz (Berdún, 1672-Embún, 1745), fraile del convento de Pilar fundado en esta última población en 1699 y en que profesó en 1706. Con el padre Maldonado en 1717 predicó una histórica misión a modo de novena al santo en el convento madrileño de la Merced. Quizá estuviese detrás del Compendio de la vida y milagros del glorioso cardenal San Ramon Nonnat, del Real Orden de N. Señora de la Merced, Redención de Cautivos publicitado “a devoción” de los misioneros de Embún “por el menor de ellos; con una novena… y un tratado” (Zaragoza 1706). En 1714 publicó en Zaragoza una biografía del santo, que también se imprimió, sin indicación de año, en Madrid y Barcelona. También incluyó una novena al santo en sus Pláticas doctrinales, que en forma de Novenario explican todo lo necesario a la salvación de los fieles, contenido en la Doctrina Christiana y Ley Divina (Zaragoza, 1717 y Madrid, 1763).
Un reciente estudio del joven historiador Daniel Ochoa sobre el culto en la diócesis de Zaragoza en los siglos XVII y XVIII a los santos canonizados en estos siglos muestra que fue el segundo más popular, con 52 altares dedicados, por detrás de san Francisco Javier (65) y superando a santa Teresa de Jesús (21) y que una buena parte se encontraban en pueblos inmediatos al monasterio del Olivar, en Estercuel.
En la diócesis de Zaragoza es patrón de Letux, en la comarca del Campo de Belchite, y de Torre del Compte, en el Matarraña. En la comarca del Jiloca (que perteneció a la sede de Zaragoza hasta 1956) se le festeja en Báguena y tiene ermitas en Barrachina, Fuentes Claras (cuyos constructores la cedieron al Concejo en 1726) y Olalla ¿por influencia de la predicación de los mercedarios de Daroca? En Huesca es patrón de Monflorite, donde tiene dedicada la iglesia parroquial.