Recordamos la entrevista a Federico Castillo con motivo de la festividad de San Ignacio Clemente Delgado y Cebrián

Elena Vela Lizarbe
16 de julio de 2026

La celebración de San Ignacio Clemente Delgado y Cebrián, patrono de los misioneros diocesanos, ya forma parte de la actualidad de las últimas semanas. Con motivo de su festividad, celebrada el pasado 12 de julio en Villafeliche, conversamos días antes con Federico Castillo, delegado de Misiones de la Archidiócesis de Zaragoza, para conocer el significado de esta jornada y la importancia de la labor misionera. Recuperamos ahora aquella entrevista para recordar una celebración que reunió a la comunidad en torno al testimonio y la misión de este santo aragonés.

Rocío Álvarez: Hoy ponemos y ahora ponemos la mirada en una fecha muy especial que ya se acerca en el calendario, el próximo 12 de julio. Ese día celebramos la fiesta de San Ignacio Clemente Delgado y Cebrián, un misionero dominico nacido en tierras aragonesas, que llegó a ser obispo en Vietnam y que entregó su vida hasta el martirio. Desde su canonización en 1988 por el Papa San Juan Pablo II, San Ignacio es el gran patrono de nuestros misioneros diocesanos. Por eso, este 12 de julio, su localidad natal, Villafeliche, se va a convertir en el corazón de la diócesis para celebrar por todo lo alto el Día del Misionero Zaragozano. Para conocer todos los detalles de los actos preparados y profundizar en el sentido de este día, saludamos ya en nuestros estudios, al otro lado del teléfono, a Federico Castillo (F), delegado de Misiones del Archdiócesis de Zaragoza.

R: Federico, buenas tardes, bienvenido.
Federico: Buenas tardes, Rocío. Muchas gracias por vuestra acogida en esta festividad de San Ignacio.

R: Claro que sí. La celebración de este año además nos lleva directos a Villafeliche, como decíamos, la cuna de San Ignacio Clemente. ¿Qué significa para la delegación y para los misioneros actuales pisar las calles donde nació su patrono?
F: Significa para la delegación y para nuestros misioneros y para toda la diócesis de Zaragoza, reavivar el ardor misionero, reavivar ese deseo de ir, de anunciar a Jesús, de contar a los otros, pues lo que para nosotros es importante, lo que para nosotros es determinante y da sentido a nuestra vida, la buena noticia de Jesús. Por lo tanto, como delegación de Misiones es reavivar y decir, bueno, pues tenemos un llamado urgente a suscitar en los cristianos de nuestra época, en los cristianos alrededor a nosotros, pero también de otros lugares, pues ese deseo de acercarse, de conocer, de seguir y de apostar por Jesús.

R: Hablamos de un hombre además que cruzó el mundo en el siglo XVIII, llegó a ser obispo en Vietnam y murió mártir. ¿Qué le dice la figura y el coraje de San Ignacio Clemente a un cristiano de hoy en día, en pleno siglo XXI?
F: Pues la riqueza de la fe es impresionante, no solamente impresionante por lo que significa, sino porque cuando se vive con determinación y con convicción, nos lleva a cruzar límites insospechados. O sea, cómo pensar que en la vida de San Ignacio Clemente, nacido (perdón por la expresión) en un pueblo perdido del mundo, iba a cruzar el mundo, iba a cruzar fronteras, iba a ser capaz de hacer todo lo que hizo, no solo con su misión, sino luego con su vida, como ahora patrono de los misioneros, con su testimonio del martirio. Es decir, la fe, vivida con determinación y con convicción, nos puede hacer descubrir verdaderamente horizontes amplios, o como decía en estos días en alguna homilía, el sueño y el gran proyecto que Dios puede tener para con nosotros.

R: Desde luego. Y para todos los que nos están escuchando desde Zaragoza y provincia y se quieran sumar a esta celebración, cuéntanos un poco los detalles de esta jornada del 12 de julio en Vía Felice. ¿Qué se va a hacer? ¿Cuáles son los actos centrales?
F: Bueno, pues como todos los años, el 12 de julio sigue siendo una fiesta importante para lo que es la delegación de misiones, para la dimensión misionera de la diócesis. Lo celebrábamos siempre en el Pilar, pero este año, aprovechando que es domingo, pues queremos hacerlo en su pueblo natal, en Villa Felice. Por lo tanto, si bien es cierto, hay un autobús que va a venir desde Zaragoza desde la mañana, los actos centrales se van a desarrollar como tal en la tarde. A las seis de la tarde tenemos un rosario misionero que va a empezar desde la Casa del Santo. Este rosario se va a desarrollar también en colaboración con la Unidad Pastoral de Daroca, de la que Villa Felice precisamente forma parte. Entonces están invitados todos los pueblos de alrededor para que vayan, para que lleven el estandarte de su Virgen y participen de ello. Entonces el rosario será por las calles del pueblo. Al llegar a la iglesia tendremos la celebración de la Eucaristía presidida por don Carlos, misa aragonesa, en la que podemos venerar al santo, la reliquia del santo que tenemos ahí en la iglesia parroquial, y luego un pequeño compartir con las personas de los pueblos de la Unidad Pastoral y de Zaragoza, y de la Asociación de San Ignacio Clemente, incluso también de la Parroquia de San Ignacio de Zaragoza, que nos van a visitar.

R: Qué bueno, qué bonito el programa. Este es el día, como decíamos, del misionero zaragozano, y aprovechando su visita, no sé si nos puedes actualizar ¿cuántos misioneros y misioneras de nuestra diócesis están ahora mismo repartidos por el mundo, y cuáles son sus principales destinos?
F: Bueno, pues sí que tengo que decirlo, y lo digo con bastante preocupación, el número va bajando considerablemente. De cuando entré yo a la delegación, ahora la verdad es que se ha reducido bastante. Tenemos en este momento 126 misioneros en activo. La mayoría siguen estando en América, a continuación de África, después Europa, y por último en Asia y Oceanía, pues seguimos sin tener. Bien, es cierto que tenemos distintos carismas, tenemos religiosas, también tenemos sacerdotes, algún obispo, uno de ellos ya emérito, también tenemos religiosas de clausura, y luego familias que siguen desarrollando su misión en algún lugar del mundo. Y estos 126 misioneros, aunque son pocos, sí que es interesante que siguen dando lío en el nombre de Jesús, porque gracias a ese lío que dan, la delegación sigue apoyando esos proyectos, y año tras año, precisamente, lo que intentamos es seguir llegando a estos misioneros desde aquí, desde Zaragoza, gracias a lo que se va recogiendo, pues se sigue llegando y se sigue apostando por los proyectos sociales de evangelización, de promoción de los niños, de las mujeres, de las personas maltratadas, todo eso, pues lo siguen dando todo, y bueno, también es algo digno de destacar.

R: Precisamente, eso también quería hablarnos de ese apoyo que podemos hacer los que no estamos en campo de misión, pero bueno, estamos aquí, queremos apoyar toda la labor que hacen. ¿Qué es lo que podemos hacer? ¿Cómo podemos ayudar a los misioneros y a su labor?
F: Bueno, pues yo creo que tenemos como dos maneras, dos retos. El primer reto, efectivamente, es la animación misionera, es decir, ¿cómo puedo colaborar? Pues a partir de una acción misionera en la que yo también me sienta protagonista, es decir, apoyamos a la labor de los misioneros, si nosotros desde aquí despertamos ese deseo misionero, ese ardor misionero, y queremos continuar la labor de los misioneros en aquellos territorios de misión. Entonces, es una tarea fundamental, que eso es una tarea que la delegación tiene que apostar y que el año que viene, pues vamos a ver si nos ponemos un poco más pilas en esto, de hacer que las cristianas y los cristianos de la diócesis sientan ese ardor o ese deseo de vivir a Cristo con dimensión misionera. Y luego, la segunda manera de apoyar y segundo reto, pues es apoyando todas esas situaciones, sobre todo de proyectos. Los proyectos se sostienen gracias a la ayuda que desde aquí, desde la delegación, se puede realizar. Está el rastrillo misionero, pero también con donaciones puntuales o con la participación en las distintas campañas que a lo largo del año tenemos, en las oraciones de misión y contemplación, es decir, apoyo al misionero desde mi formación para poder suceder en la misión, pero también desde mi colaboración económica y mi colaboración en la oración para que la labor de los misioneros siga desarrollándose.

R: Además tenéis el rastrillo misionero, que vais abriendo en diferentes etapas o periodos durante el curso, y luego la corona de becas que ofrecéis a la Virgen, donde también la gente puede colaborar económicamente.
F: Efectivamente, sí. El mayor foco es el rastrillo misionero, que como bien dices, se abre en distintos momentos del año, que sí que generalmente está abierto todo el año para recibir en distintos días, pero para poder comprar y para poder colaborar más efectivamente en las fechas que también desde la delegación y con ayuda de los medios de comunicación de la diócesis se hace saber. Y luego también, como ya decía, en las distintas campañas, lo de las becas, el DOMUN, Infancia Misionera, que también se van desarrollando y que ayudan también a la labor.

R: Y ya para terminar, Federico, si tuvieras que resumir en un titular, en una frase, en una idea, ¿qué es lo que vas a suponer? ¿Qué es lo que queréis que suponga también este 12 de julio para nuestra diócesis? ¿Cuál sería?
F: Yo diría como un despierta Archizaragoza, la misión te implica y te complica, porque efectivamente es lo que necesitamos. Es decir, despertar, despertar de nuestra rutina. Del letargo de una rutina en la que a veces nos sumerge el ser cristiano. Ser cristiano, voy a misa, participo, leo, quito, pongo. A veces ni siquiera eso, pero bueno, los que más, pues eso. Y decir, bueno, pues despierto porque la misión me necesita, me necesita, necesita que yo me implique y eso a veces necesita también pasar por complicación, porque es dejar muchos esquemas, muchas estructuras que tengo como tan determinantes en mi vida, pero que luego me doy cuenta de que no terminan de dar lo que mi vida necesita. Entonces la misión te necesita, te implica, aunque te complique.

R: Pues muchísimas gracias, Federico. La diócesis de Zaragoza tiene una cita en Villafeliche el 12 de julio para rezar por nuestros misioneros diocesanos y honrar la memoria de su patrono, San Ignacio Clemente Delgado. Gracias, Federico. Un saludo.
F: Un saludo para vosotros y os esperamos.

Este artículo se ha leído 40 veces.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Compartir
WhatsApp
Email
Facebook
X (Twitter)
LinkedIn

Noticias relacionadas