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Lectio Divina: 5 de mayo de 2026

Raúl Romero López
4 de mayo de 2026

«Si me amarais, os alegraríais de que yo me fuera al Padre”

1.- Oración introductoria.    

Señor, soy un buscador empedernido. Te busco a Ti con todo mi corazón, con toda mi alma y con todo mi ser. Te busco y te ansío; te busco y te deseo; te busco y, aunque a veces no te encuentro, sólo en seguir buscándote, encuentro paz y consuelo. Dame el gusto de encontrarte, o al menos, sigue aumentando en mí el anhelo de seguir buscándote.

2.- Lectura reposada del evangelio. Juan 14, 27-31

Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde. Habéis oído que os he dicho: «Me voy y volveré a vosotrosSi me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre, porque el Padre es más grande que yo. Y os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis. Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque llega el Príncipe de este mundo. En mí no tiene ningún poder; pero ha de saber el mundo que amo al Padre y que obro según el Padre me ha ordenado.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

En pocas épocas de la historia, la paz ha sido tan necesaria como ahora, porque nunca la violencia ha sido tan salvaje y devastadora. Pensemos en la guerra de Israel contra el Líbano,  Estados Unidos contra Irán etc….  No pedimos cualquier tipo de paz sino la que nos da Jesús, Y para un judío la palabra hebrea Shalom significaba el resumen y cúmulo de todos los bienes mesiánicos. La paz de Jesús la ha bebido en las mismas entrañas de su Padre. Esa es la paz que crea comunión y hace felices a todos los que la poseen. Si los cristianos, especialmente en la Eucaristía, nos damos esa paz de Jesús, ¿Cómo es posible que después de comulgar tengamos esa agresividad, esa violencia, esa poca paciencia, esas palabras tan duras e hirientes? San Pablo nos diría: “Eso no es recibir el Cuerpo del Señor”. “Unas celebraciones así os hacen más mal que bien” (1Cor. 13,17). Por otra parte, qué consoladoras las palabras de Jesús: “Si me amarais os alegraríais de que me fuera”. Sólo cuando estemos convencidos del amor que el Padre nos tiene, podremos ver la muerte como algo bueno, como lo mejor para nosotros. Y la mejor manera de vivir en paz y, sobre todo, de esperar también en paz “esa hora de la muerte” es tener experiencias del cariño que Dios, nuestro Padre, nos tiene.

Palabra del Papa.

¡Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero! ¡Basta ya de la exhibición de la fuerza! ¡Basta ya de la guerra! La verdadera fuerza se manifiesta en el servicio a la vida. San Juan XXIII, con sencillez evangélica, escribió que la paz beneficia a todos, ‘es decir, a cada persona, a los hogares, a los pueblos, a la entera familia humana’. Y, repitiendo las palabras categóricas de Pio XII, añadía: ‘Nada se pierde con la paz; todo puede perderse con la guerra’ (Carta enc. Pacem in terris, 116).

Unamos, entonces, las energías morales y espirituales de millones, de miles de millones de hombres y mujeres, de ancianos y jóvenes que hoy creen en la paz, que hoy eligen la paz, que curan las heridas y reparan los daños causados por la locura de la guerra. Recibo muchas cartas de niños en zonas de conflicto; al leerlas se percibe, con la verdad de la inocencia, todo el horror y la inhumanidad de acciones de las que algunos adultos se jactan con orgullo. ¡Escuchemos la voz de los niños!

Dice el Papa León XIV: Queridos hermanos y hermanas, sin duda los gobernantes de las naciones tienen responsabilidades ineludibles. A ellos les gritamos: ¡deténganse! ¡Es tiempo de paz! ¡Siéntense en mesas de diálogo y de mediación!, no en mesas donde se planea el rearme y se deliberan acciones de muerte (11-abril-2026).

4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra de Dios que acabo de meditar. (Guardo silencio)

5.- Propósito. Hoy hacemos nuestro el deseo del Papa de pedir todos juntos por la paz del mundo.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Ahora yo le respondo con mi oración.

Al terminar esta oración, siento la sensación de estar lejos, muy lejos de lo que significa creer en la palabra de Jesús. Por eso, Señor, te pido que me acerques a Ti, que tome el aire de tu Espíritu y viva en esa atmosfera maravillosa en la que te movías Tú. Dame tu Espíritu, tu soplo, tu aliento. Así podré experimentar la ternura de Dios, mi Padre. Así también podré quitar de mi corazón toda raíz de violencia y agresividad y disfrutar de esa paz paradisíaca.

PDF: https://app.box.com/s/okar2igk3m8ewilmp7j3vots00v2ajjk

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Un comentario

  1. Es la paz lo que necesitamos frente a todos los embates que recibimos los católicos en la cultura del siglo XXI donde el poder, el dinero, y el pecado andan absolutamente difundidos. Debemos ser mujeres y hombres de paz allí donde nos toca estar…

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