La Diócesis de Barbastro-Monzón ha culminado la restauración de la Virgen María de la ermita de Chalamera, una valiosa talla en piedra del siglo XIII y gran calidad técnica y artística, que había permanecido gravemente dañada desde la Guerra Civil.
Tras su proceso de restauración, la Virgen regresa a su ermita, para lo que se ha organizado un programa de actos religiosos y tradicionales que comienza el jueves 23, con el recibimiento oficial y misa solemne a las 19:00 h. El sábado 25, a las 11:30 h tendrá lugar la procesión cantada del Rosario desde la parroquia, que seguirá a las 12 h. con la misa cantada por la Rondalla de Belver, bendición de torta y canto de los Gozos, y, por la tarde, con misa y reparto de medallas. El domingo 26, misa solemne cantada a las 12 horas.
Durante el conflicto, la escultura fue arrojada a un barranco, quedando fragmentada en múltiples piezas. Ante el riesgo de pérdida o robo, un vecino llevó a cabo una intervención de urgencia, uniendo los fragmentos con yeso. Gracias a este gesto, la obra pudo conservarse, aunque de forma precaria, durante décadas. Posteriormente, se incorporó una nueva imagen para el culto, quedando esta talla histórica como testimonio patrimonial.
La escultura presenta importantes pérdidas, especialmente en la parte superior de la Virgen y en la figura del Niño, cuyas cabezas no se conservan.
El proceso de restauración se inició tras una visita del área de Patrimonio de la diócesis, cuando la restauradora del museo expresó su voluntad de intervenir la pieza para garantizar la conservación de sus fragmentos. Desde entonces, el trabajo ha sido desarrollado durante más de dos años por Sheila Ayerbe, restauradora de bienes culturales de la diócesis.
La intervención ha incluido la retirada de los yesos añadidos en la intervención anterior, la limpieza de la superficie, la consolidación de la policromía y el montaje final de los fragmentos respetando la forma original de la pieza. Se han mantenido visibles las lagunas, siguiendo criterios actuales de restauración que priorizan la autenticidad y la lectura histórica de la obra. Asimismo, se ha incorporado un soporte de metacrilato para garantizar su estabilidad.
Este tipo de restauraciones requiere un enfoque técnico y ético riguroso. Antes de cualquier intervención, se documenta exhaustivamente la obra, se analiza el material pétreo y se evalúa su estabilidad estructural. El montaje se realiza en seco, sin adhesivos, asegurando que las piezas encajan sin forzar. Posteriormente, se emplean materiales compatibles para la adhesión y, cuando es necesario, se refuerza la estructura mediante anclajes internos. Las partes perdidas no se reconstruyen de forma mimética, sino que se reintegran de manera discernible.
“Restaurar no es dejar como nuevo, sino conservar la historia material de la obra”, subrayan desde el equipo técnico.
La intervención, valorada en aproximadamente 10.000 euros, ha sido asumida íntegramente por el Obispado de Barbastro-Monzón, dentro de su compromiso con la conservación del patrimonio, especialmente el de carácter mariano, una de las señas de identidad de la diócesis.
En esta misma línea, el Museo Diocesano Barbastro-Monzón en 2024 impulsó una línea de joyería artesanal inspirada en las imágenes de la Virgen de la diócesis, entre ellas la de Chalamera, con el objetivo de reforzar su identidad como diócesis mariana. Los beneficios de la venta de estas piezas se destinan íntegramente al taller de restauración del museo, en concreto a la intervención y conservación de imágenes marianas.
Desde el Museo se destaca la importancia de este tipo de actuaciones, que permiten preservar piezas únicas aunque incompletas. No obstante, no se pierde la esperanza de que, como ocurrió con otras obras, puedan aparecer en el futuro fragmentos desaparecidos. Es el caso de la talla de santa Bárbara procedente de Azanuy, cuya cabeza fue recuperada de forma anónima y permitió completar su restauración.





