En el marco de la Semana de Animación Misionera de la Diócesis de Barbastro-Monzón, la visita del misionero Hélder Bonifacio se convirtió en un testimonio vivo de entrega y esperanza, recorriendo desde las aulas escolares hasta las iglesias de Fraga y Ballobar
La jornada comenzó temprano en el Colegio Santa Ana. El Padre Bonifacio mantuvo diversos encuentros con los alumnos, desde los más pequeños de Primaria hasta los jóvenes de la ESO. La curiosidad de los estudiantes fue la protagonista: a través de numerosas preguntas, pudieron conocer de primera mano la realidad de las misiones, rompiendo barreras geográficas a través del diálogo.
Tras un almuerzo compartido con miembros del grupo local de Misiones, la actividad se trasladó a la Sala de Actos de San Salvador, donde asistieron a una charla amena apoyada por material audiovisual. Bajo el lema «Todos somos Misión», el Padre Hélder explicó que la tarea misionera no solo ocurre en tierras lejanas, sino que comienza aquí mismo, en nuestro día a día. La sesión concluyó con un ambiente de fraternidad, compartiendo un dulce y elevando una oración enviada por la Delegación. El broche de oro lo puso el canto: «El amor no dice basta», que resonó como un compromiso de continuidad en la labor solidaria.
Para cerrar este intenso día, la comunidad se trasladó a Ballobar, donde a las 19:00 horas se celebró la Eucaristía Misionera. Los asistentes describieron como «un auténtico lujo» poder escuchar la experiencia del Padre Bonifacio durante la celebración.


