Una vocación para ser «derramada»
Durante su homilía, el Arzobispo ha utilizado la simbología de los óleos que se bendecían para definir la identidad sacerdotal. «Nuestra vocación sacerdotal nace para ser derramada como el óleo que vamos a consagrar. Es una capacitación para el servicio», ha afirmado con contundencia, recordando que «nuestra fuerza espiritual nace de comprender que ya no nos pertenecemos».
Asimismo, don Carlos ha señalado que la verdadera fidelidad sacerdotal es aquella que sabe estar presente y dialogar con las dudas y fracturas del mundo actual. Haciéndose eco de las palabras del Papa León XIV, ha subrayado la belleza de la fraternidad sacerdotal: «El futuro de nuestra diócesis no depende de planes pastorales perfectos, sino de la unidad de nuestra comunidad. El fruto llegará por añadidura».
El significado de los Santos Óleos en el ministerio
El Arzobispo ha vinculado cada uno de los aceites sagrados con la labor cotidiana del clero: «El óleo de los enfermos nos recuerda que nuestra fidelidad sacerdotal es una caricia en el dolor. El de los catecúmenos hace que nuestra fidelidad en el ministerio dé fuerza en los que buscan la verdad. Y el santo crisma nos recuerda que en nuestra fidelidad sacerdotal nuestra identidad pertenece al Señor. Es Cristo quien vive en mí, como dice san Pablo. En nuestro ministerio somos más felices y más capaces de consolar en este mundo tan sediento de esperanza»
«Somos los animadores de la verdadera revolución: la del amor y la caridad», ha alentado don Carlos, pidiendo a sus hermanos que no se dejen vencer por el desánimo ni se contagien de la secularización, pues «un sacerdote que arde, ilumina el camino de sus hermanos».
Hacia la Asamblea Sacerdotal del 24 de noviembre
Esta Misa Crismal ha tenido un matiz especial, al enmarcarse en el año que el Arzobispo está dedicando especialmente a sus sacerdotes. Don Carlos ha aprovechado para informar sobre el estado de las Visitas Pastorales, que se encuentran muy avanzadas: «Solo quedan las dos vicarías rurales; gracias por vuestro interés y acogida».
Como culminación de este proceso de escucha y cercanía, el Arzobispo ha anunciado la convocatoria de una Asamblea Sacerdotal para el próximo 24 de noviembre. Un encuentro que servirá para aterrizar todo lo compartido durante las visitas, dar gracias por los logros y trabajar juntos en las áreas de mejora. «Doy gracias por cada uno de vosotros», ha concluido con emoción.
Bajo el manto de la Virgen Fiel
La celebración ha terminado con una invocación a María, Madre de los sacerdotes, pidiéndole que enseñe al presbiterio a guardar la Palabra para que su unción sea siempre «fresca» y su anuncio «alegre», portador de que el Reino de Dios ya está entre nosotros.
Tras la ceremonia, los sacerdotes han recogido los óleos bendecidos para llevarlos a todas las parroquias de la Archidiócesis, donde mañana, Jueves Santo, comenzará el Gran Triduo Pascual.
Fotos: Jesús Fuertes.



