Hoy, Domingo de Ramos, comenzamos la semana en la que celebramos los misterios centrales de nuestra fe, la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Venimos preparándonos para poder vivirlos plenamente y crecer en fe, esperanza, y caridad desde el Miércoles de Ceniza. Ese día, el Señor nos proponía, como medios para avanzar en nuestra vida espiritual, el ayuno, la oración y la limosna.
Ahora, durante esta semana, vamos a descubrir y potenciar la centralidad de Cristo en nuestra vida. Él va a ser la prueba inequívoca de que Dios nos ama y de que nos devuelve nuestra afiliación con Dios para siempre, gracias a su muerte en la Cruz por todos nosotros.
Una triple tarea tenemos por delante durante esta semana,
1.- El encuentro con Dios, Padre Hijo y Espíritu Santo, que a través de la muerte y resurrección de Cristo renueva su alianza de amor total con los hombres. Necesitamos vivir desde el amor de Dios, es lo que da sentido a nuestra vida y Dios nos lo da siempre, no quiere que tengamos ninguna duda. La mayor evidencia es que nos quiere librar del pecado y de la muerte eterna. Para ello envía a su propio hijo que se hace hombre y que ofrece el sacrificio de su vida en la cruz para nuestra redención. Necesitamos la humanidad de Cristo, necesitamos ver la entrega de su amor, especialmente a través de los últimos días de su vida, entrada en Jerusalén el Domingo de Ramos, institución de la eucaristía el Jueves Santo, celebración de su pasión y muerte el Viernes Santo y participar triunfantes en su resurrección la noche del sábado y el Domingo de Pascua. La contemplación de estos misterios nos va a ayudar a vivir este encuentro con Dios.
2.- Encuentro con los hermanos, el amor de Dios nos lleva al amor a los hermanos. El Jueves Santo, Día del Amor Fraterno, el Señor nos va a invitar a servir, a lavarnos los pies los unos a otros. El Viernes Santo nos invitará a ayudar a los demás como cirineos a llevar la cruz. Cargar con la cruz del hermano es la gran caridad que nos enseña Cristo. El Día de Pascua nos invita a llevar a los demás el gozo de la salvación. Recibir el amor de Dios para compartirlo con los demás desde la lección de que él nos amó hasta el extremo.
3.- Encuentro con las tradiciones cuánto nos ayudáis las cofradías. Vemos y valoramos todo el esfuerzo que hacéis. Desde vuestras cofradías, os unís a Cristo y nos invitáis a identificarnos con este Jesús que da la vida por nosotros. Sois un instrumento de evangelización para vosotros mismos y para los demás, porque la fe comienza por los oídos, escuchando la Palabra de Dios y por los ojos, contemplando a Cristo dando su vida en la Cruz. Conservar y cuidar nuestras tradiciones es fortalecer la Semana Santa, nuestra fe y nuestra cultura.
No podemos olvidar esta semana a María. Ella como a nadie vivió estos días de la entrega de su hijo. Sólo la contemplaremos al pie de la Cruz, indicándonos que va a estar siempre con nosotros, especialmente cuando más la necesitemos. Que ella nos guíe en el camino de esta Semana Santa.