Jornada por la vida. Carta del obispo de Tarazona para el 22 de marzo

Vicente Rebollo Mozos
20 de marzo de 2026

El próximo miércoles 25, se celebra la solemnidad de la Anunciación del Señor. María, nuestra Madre, recibe la visita del Arcángel Gabriel anunciándole los planes de Dios para que fuera la Madre de Jesús. Ella los aceptó y desde ese momento, Cristo quedó encarnado en el seno de María.
Este día, la iglesia española celebra la Jornada por la Vida con la finalidad de defender toda vida humana desde el momento de su concepción. Es una jornada de sensibilización, de defensa de este derecho natural y de apoyo a las madres embarazadas, en especial aquellas que tienen dudas o dificultades para recibir a su hijo. Quiere ser, también, una defensa de todas las vidas, en especial las más débiles, de los no nacidos, niños o adultos con enfermedades, personas mayores con limitaciones o terminales, que ven que, la única salida a su vida es la de ponerle fin a través de la eutanasia. Tiene este año más sentido que nunca porque nuestro país, el gobierno, está dando pasos para hacer del aborto un derecho que aparezca recogida en la Constitución.
El catecismo expresa cuál es la doctrina de la Iglesia en este tema, “La vida humana es sagrada, porque desde su inicio es fruto de la acción creadora de Dios y permanece siempre en especial relación con el Creador, su único fin. Sólo Dios es señor de la vida desde su comienzo hasta su término; nadie, en ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho de matar de modo directo a un ser humano inocente” (2258)
Santa Madre Teresa de Calcuta, premio Nobel de la Paz, veía a los niños no nacidos como los más pobres entre los pobres y ella sabía mucho de pobres, porque dedicó toda su vida a su cuidado. Cuando recibió el Premio Nobel de la Paz dijo, “el mayor destructor de la paz hoy en día es el aborto, porque es una guerra directa, una ejecución directa, un asesinato directo cometido por la propia madre”.
El Papa Francisco fue un gran defensor de la vida, de la dignidad de todas las personas especialmente de los más pobres y tuvo siempre palabras claras contra el aborto, “la defensa del inocente que no ha nacido debe ser clara, firme y apasionada, porque allí está en juego la dignidad de la vida humana siempre sagrada, y lo exige el amor a cada persona más allá de su desarrollo” (Gaudete et exultate, 101). Hablaba con frecuencia Francisco de la cultura del descarte, con esta expresión quería denunciar, nos alertaba de cómo se valora la persona por lo que tiene, por lo que puede producir y se descarta a los seres humanos frágiles o prescindibles desde un punto de vista de la utilidad. Es una pérdida de humanidad. Concretaba como parte de esta cultura, el tratamiento de embriones humanos como material desechable, también son así considerados los enfermos y ancianos que se acercan a la muerte.
Celebramos esta jornada con la certeza de que la vida es un don inviolable, es un regalo de Dios que tenemos que cuidar y proteger en especial la de los indefensos.
Que el sí de María en la Anunciación sea fuerza y apoyo para que cuidemos y protejamos toda vida, en especial, la que aún no ha nacido.

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