En el día de la Virgen de Lourdes, falleció el sacerdote diocesano Antonio Abadías Catalán, hijo de Antonio y María, nació en Alcolea de Cinca, el 29 de septiembre de 1940.
Rememoramos brevemente los principales momentos del ministerio presbiteral de don Antonio, como se le llamaba cariñosamente, dedicado, desde muy joven, al servicio de Dios y de los fieles cristianos:
Cursó Estudios Eclesiásticos en el Seminario de Lérida (de 1953 a 1965),ciudad en la que fue ordenado sacerdote el día 12 de junio de 1965.
El mismo año de su ordenación sacerdotal fue destinado a la parroquia de Fraga en calidad de coadjutor. En 1967 entró a formar parte del equipo de formadores del seminario de Lérida. En 1970 ejerció de párroco de Alcampell y encargado de Rocafort. A continuación, fue párroco de Arén, además de encargado de los grupos parroquiales de Claravalls, Colls y Cornudella de Baliera. En 1981, ejerció como encargado de Alzamora y Sant Adriá; en 1995, fue párroco de Aulet, Betesa, Santorens, Sopeira y Soperún, y en 1999,de la Asunción (Catedral) en Barbastro, hasta el año 2022, por motivos de salud.
Don Antonio fue asesor diocesano de la Unión Eucarística Reparadora, arcipreste del Somontano y de Ribagorza Oriental, así como delegado episcopal de la zona ribagorzana y miembro del Consejo Diocesano de Pastoral en diversas ocasiones.
Estuvo muy vinculado con las cofradías de Barbastro, como consiliario de las cofradías del Desprendimiento (2002, Catedral) y San José (2003, Catedral), capellán de la Cofradía de Santa Ana (2010), y consiliario de la Cofradía de Ntra. Señora de la Asunción-Catedral (2011) y de la Cofradía de Ntra. Señora Virgen del Plano (2013). Además, fue moderador del Colegio de Consiliarios de la Junta Coordinadora de Cofradías de Semana Santa de Barbastro.
Perteneció a la Fraternidad Sacerdotal San Juan de Ávila desde su fundación, y fue su director general hasta el año 2005.
Don Antonio sirvió en cada uno de sus cargos con entrega, dedicación y responsabilidad pastoral y compartió su sonrisa, buenas palabras y amor por la música, tanto en su grupo musical de juventud, en su vinculación con el folclore y, finalmente,haciendo sonar el órgano de la Catedral de Barbastro.
Fue un sacerdote muy querido que, en sus 59 años de ministerio, contó con el cariño del presbiterio, también de otros países, de sus compañeros de la Fraternidad y de la feligresía, especialmente de los jóvenes y niños.
Don Antonio falleció a los 85 años, el día 11 de febrero, fecha en la que la Iglesia celebra las apariciones en Lourdes de la Virgen María, en el Hogar de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Barbastro, donde ingresó en el año 2022 y fue cuidado con esmero hasta su fallecimiento.
El obispo, Mons. Ángel Pérez Pueyo, junto con el Presbiterio diocesano, preside hoy, día 12 de febrero de 2026, la eucaristía funeral en esta Iglesia Catedral, que tanto sabe de los desvelos pastorales de don Antonio: “Un hombre de gozo, alegría, sencillez y corazón grande, donde cabían todos”
Que el Señor reciba en su seno, con paz, a este hombre bueno, fiel servidor de su Reino, humilde, cercano y acogedor.