La diócesis de Tarazona celebró ayer, 2 de febrero, la Jornada de la Vida Consagrada con dos encuentros que reunieron a comunidades contemplativas, religiosas de vida activa y sacerdotes. Por la mañana, el obispo, Mons. Vicente Rebollo, presidió la celebración en el Monasterio de las Madres Concepcionistas de Borja.
Por la tarde, la jornada continuó en el Monasterio de las Madres Carmelitas de Maluenda, donde la eucaristía fue presidida por el delegado diocesano para la Vida Consagrada, D. Nahúm Inestroza.
En ambas celebraciones, las monjas estuvieron acompañadas por un nutrido grupo de religiosas de Vida Activa y varios sacerdotes, manifestando así la comunión y el aprecio de toda la diócesis por la vocación consagrada.
Tanto el obispo como el delegado diocesano exhortaron a las hermanas a vivir con alegría su entrega generosa al Señor. Bajo el lema de este año, “Vida consagrada, ¿para quién eres?”, animaron a descubrir y valorar el testimonio silencioso y fecundo de quienes consagran su vida a Dios, llenando el mundo con su amor.
Durante la jornada se elevó también una oración especial para que el Señor envíe nuevas vocaciones a la diócesis de Tarazona.
La diócesis da gracias a Dios por la presencia y el servicio de la Vida Consagrada, que sigue siendo un signo de esperanza y de entrega evangélica en medio de nuestras comunidades.

