«Tenemos que ser capaces de devolver la alegría de la familia»

Sonia Cebrián y Luis Muñoz son el nuevo matrimonio responsable de la delegación de Pastoral familiar de la Archidiócesis, nombrados por el arzobispo de Zaragoza el pasado mes de septiembre. Con ellos queremos hablar de los proyectos que tiene por delante la delegación, así como de la realidad de las familias en la sociedad del siglo XXI, y cómo van a poder ser un instrumento de ayuda y evangelización.

Luis Muñoz y Sonia Cebrián en el III Encuentro de Laicos de Aragón.

Sonia. ¿Cuál ha sido vuestro compromiso en la diócesis, vuestro recorrido como católicos conscientes de vuestra vocación matrimonial y familiar?

Nuestro recorrido como matrimonio cristiano comenzó cuando siendo novios, ya pertenecíamos al Movimiento Familiar Cristiano y desde que empezamos a salir formamos parte de un grupo de novios. Una vez casados, nos metimos en un equipo de matrimonios y poco a poco fuimos asumiendo más responsabilidades que nos pedían dentro del Movimiento. Estuvimos varios años siendo responsables de juventud, y después fuimos presidentes diocesanos.

Y siendo presidentes diocesanos, hace diez años, conocimos la comunidad del Chemin Neuf, que está en la Cartuja del Aula Dei, y fuimos a vivir ahí una “Semana Caná”, que es una semana dedicada a la familia y principalmente al matrimonio. Nos cautivó el carisma y la manera de hacer de la comunidad, que son ignacianos, carismáticos y ecuménicos. A partir de ahí empezamos a vivir un camino espiritual con ellos, y desde hace tres años somos hermanos comprometidos en la comunidad y seguimos con nuestro equipo dentro del Movimiento Familiar Cristiano.

Luis, en el momento en que os enterais de que el Arzobispo os quiere como delegados de la Pastoral, ¿cuáles son vuestros primeros pensamientos?

Cuando don Carlos nos llama, lo primero era ver qué es lo que quería. Es verdad que nos conoce bien y le conocemos porque él ya había sido, cuando estuvo aquí en Zaragoza, consiliario del Movimiento Familiar Cristiano. Y  cuando nos hace la propuesta de ser delegados de la pastoral familiar, nos dio un poco de vértigo, porque es verdad que nosotros ya habíamos asumido responsabilidades, pero nunca a nivel diocesano.

Así que rezamos y discernimos entre nosotros. Realmente, a nosotros la familia siempre nos ha tirado mucho y como no podía ser de otra manera, pues le dijimos que sí y que adelante. No sabemos si realmente nosotros somos los mejores, pero confiamos mucho en el Señor. Rezamos mucho y además hay gente en la pastoral que lleva muchísimos años, y que es muy buena.

Sonia, ¿qué proyectos pastorales tenéis previstos para este curso?

Lo primero que hicimos fue ver el plan Vita, y cuáles eran los objetivos y las tareas que tenía la Pastoral Familiar para este año. Y vimos que en este plan pastoral, y tal y como nos había adelantado don Carlos, estaba la realización de un itinerario catecumenal para la preparación al matrimonio basado en un documento realizado por el Dicasterio de de familia y vida, que es un documento que se basa en la Familiaris consortio y en la Amoris Laetitia. Lo estamos trabajando con un grupo de matrimonios que hay dentro de la pastoral familiar, hemos tenido un grupo y queremos presentar a la diócesis el resultado de este trabajo a lo largo de este curso.

Además de esto, también dentro del ámbito del plan Vita, con otro equipo estamos intentando poner en marcha una red de de familias, de parejas, conociendo todas las realidades que tenemos en nuestra diócesis, todas las realidades de pastoral familiar, de movimientos, asociaciones, parroquias, grupos de matrimonios, que trabajan por y para la familia, con el objetivo de conocernos, de poder compartir experiencias, material, y, sobre todo, juntarnos para rezar por la familia. Y establecer actividades u otras formas de poder llegar a los que están un poco más alejados.

Y como tercer punto, dentro del plan pastoral, también estaba la creación del servicio Samic, esto ya nos lo encontramos hecho, realmente se inauguró a principios de curso, que es un servicio de atención a las familias separadas a los cónyuges y a los hijos. 

Luis, ¿cómo creéis que se está adaptando la pastoral familiar a la situación actual de las familias?

Yo lo que creo, es que lo que está cambiando dentro de la Pastoral Familiar es la mirada que tenemos hacia todas las realidades que hoy existen en la sociedad. Lo que queremos es trabajar la acogida, trabajar el acompañamiento, hacerlo de una manera más personalizada. Tenemos que trabajar de una manera individualizada. Hoy las familias están muy solas y lo que necesitan es ese apoyo de toda la comunidad, de toda la parroquia para que se sientan como en casa, cuando acuden a la iglesia. Tenemos que ser capaces dentro de la Pastoral Familiar de devolver la alegría de la familia, y que cualquier realidad que se acerque a nosotros, en cualquier situación, sienta que es muy bien recibida, y además va a tener un acompañamiento, y va a sentirse bien, que se van a sentirse realmente apoyados y acogidos dentro de la Iglesia.

Sonia, ¿qué directrices nos proporciona el papa Francisco con respecto a la Pastoral Familiar?

Para mí fue un gran descubrimiento la Amoris Laetitia, cuando la publicó el papa Francisco. A mí me abrió mucho los ojos a cómo creo que debería ser la pastoral Familiar. El papa Francisco en Amoris Laetitia habla mucho del acompañamiento, de la acogida de las parejas, de esa acogida a todas las realidades, y también habla mucho de la oración, de llevarlo todo a la oración. Y para nosotros es fundamental esa oración, y creer que el Espíritu Santo es el que hace esa acción sobre las parejas, y que todos los que estamos en la pastoral familiar, somos simples intermediarios. Y otro  punto fundamental sería la comunidad, que es importante vivir nuestra fe en comunidad. Para nosotros son las guías que nos da el papa Francisco y que intentamos llevar a la práctica.