La localidad oscense de Esplús recibió los días 27 y 28 de abril a más de 300 personas en un símbolo de hermandad para celebrar el patrón de Aragón. Pero San Jorge para un scout aragonés es mucho más, pues representa los valores del escultismo como patrón de su Movimiento. En el marco de los Derechos Humanos y el desarrollo de los ODS, el movimiento scout centra los objetivos educativos a través de proyectos y programas dirigidos a la educación integral y en valores de niñas, niños y jóvenes. Durante todo el fin de semana, niños, niñas y jóvenes de 6 a 21 años se han aventurado a descubrir la localidad literana a través de las actividades que sus voluntarios realizan con el fin de que conozcan y puedan valorar el patrimonio cultural de nuestra región desde cada rincón.

A través de la cooperación, la curiosidad, y el compromiso que los define, exploraron todas las Leyendas que construyen el imaginario Aragonés, rescatando a Pyrene y a la Giganta de Riglos, y aprendiendo junto a las brujas de Trasmoz y los duendes de Zaidín.

Crecer en familia
Cada año Scouts Católicos d’Aragón celebra una jornada de convivencia junto a todos sus socios juveniles, educadores y familias en la que tienen la oportunidad de compartir grandes momentos ofreciendo a los jóvenes experiencias de amistad, unión y comunidad. Este domingo 28 de abril, enseñaron a los más pequeños a superar todas las pruebas que les esperaban en las calles de Esplús y terminaron celebrándolo alrededor de una gran paella.

Los padres y las madres son un agente educativo esencial dentro del escultismo donde, además de colaborar en la preparación de campamentos, salidas y actividades, participan en todos los hitos del desarrollo de sus hijos e hijas y celebrando junto a ellos y a los voluntarios, una forma de vida con el ideal de construir un mundo mejor.

Sobre Scouts Católicos d’Aragón – MSC
Scouts Católicos d’Aragón forma parte de Scouts MSC, la organización representante del Escultismo Católico en España. Está formada por 11 grupos y agrupaciones de niños, niñas, jóvenes, educadores y educadoras y familias con presencia en realidades rurales como Binéfar, San Esteban de Litera, Monzón, Casetas, Utebo, Monzalbarba, Pinseque, Cuarte de Huerva, La Puebla de Alfindén y Villamayor; así como en distritos urbanos de la capital, con presencia en Valdespartera, Miralbueno, La Bozada, La Almozara, o Las Fuentes-San José. Sus voluntarios desarrollan una labor socioeducativa y pastoral entre más de 500 niños, niñas y jóvenes entre los 7 y 18 años.