Recta final de la Visita Pastoral del Arzobispo a los sacerdotes

Diócesis de Zaragoza
25 de septiembre de 2026

La Archidiócesis de Zaragoza entra en la recta final de la Visita Pastoral que el arzobispo, Mons. Carlos Escribano, ha realizado a los sacerdotes diocesanos durante el curso pasado. Tras un intenso periplo de diálogo, escucha y discernimiento compartido en los arciprestazgos y vicarías —en el que también participaron laicos y miembros de la vida consagrada—, el presbiterio diocesano aborda ahora una nueva etapa de trabajo que desembocará en la gran Asamblea Sacerdotal prevista para el próximo 24 de noviembre.

Como paso previo a esta gran cita de noviembre, el mes de septiembre ha estado dedicado a la reflexión e interiorización personal por parte de los presbíteros. A lo largo del próximo mes de octubre, esta labor personal se pondrá en común a través de reuniones grupales organizadas según los años de ordenación sacerdotal. Estos encuentros, que se celebrarán en la Quinta Julieta, el Seminario Metropolitano y el Seminario de San Carlos, buscan ofrecer un espacio adecuado de diálogo fraterno y comunión entre compañeros de promoción para perfilar propuestas concretas de futuro para la diócesis.

Un camino en comunión de toda la Iglesia diocesana

En la carta dirigida al presbiterio con motivo de esta fase final, Mons. Carlos Escribano ha expresado su profunda gratitud por la implicación y las valiosas aportaciones recibidas. El Arzobispo destaca la necesidad de buscar vías que permitan «concretar las intuiciones, ideas y sugerencias» surgidas en los encuentros para seguir creciendo en la caridad pastoral y consolidar un presbiterio fraterno, renovado y corresponsable al servicio de la comunidad.

Esta última etapa no concierne únicamente a los sacerdotes, sino a toda la Iglesia de Zaragoza. Por ello, desde la comisión de trabajo para la Asamblea Sacerdotal se invita a toda la comunidad diocesana —parroquias, comunidades religiosas, movimientos y fieles laicos— a unirse en oración por los frutos de esta fase final. Se anima a incorporar peticiones especiales y rezar la oración elaborada para este proceso durante las celebraciones eucarísticas de los meses de octubre y noviembre, acompañando así con la oración el discernimiento y el servicio de sus pastores.


 

Oraciones por los sacerdotes:

  • Por todos los sacerdotes de nuestra diócesis de Zaragoza, para que, a ejemplo del Buen Pastor, sepan servir a todos y buscar su verdadero bien. Oremos.
  • Por todos los sacerdotes, que continúen fielmente en su entrega, sirviendo con gozo tu Palabra de vida, el Pan de la Eucaristía y el Perdón que tú nos das. Oremos.
  • Por los sacerdotes, para que el Espíritu del Señor, que los ha ele­gido entre los hombres para constituirlos a su favor en “cosas que conciernen a Dios”, los plasme constantemente en la escuela del Maestro. Oremos.

Oración por los sacerdotes

Señor Jesús,

Buen Pastor y compañero de camino,

hoy ponemos en tus manos a todos los sacerdotes de la Diócesis de Zaragoza,

ayúdales, para que estén siempre atentos a tu palabra,

para que sepan prescindir de sus gustos

y se pongan incondicionalmente al servicio de tu Pueblo.

 

Tú conoces sus luchas, sus heridas, sus cualidades,

renueva en ellos la certeza de tu amor incondicional.

Hazles sentir que no son funcionarios, ni héroes solitarios,

sino hijos amados, discípulos humildes y queridos,

y pastores sostenidos por la oración de su pueblo.

 

Que te sientan siempre cercano, compañero y amigo,

modelo de vida entregada a Dios y a los hermanos.

Atentos a leer, en los signos de este tiempo,

lo que Tú pides a tu Iglesia y a sus servidores,

para que tu palabra sea, de nuevo la luz que

encamine a los hombres y mujeres de nuestro tiempo

hacia la felicidad y plenitud de vida.

 

Padre bueno,

enséñanos como comunidad a cuidar de nuestros presbíteros:

a escucharlos sin juzgar,

a agradecer sin exigir perfección,

a compartir con ellos la misión bautismal

de anunciar el Reino con gestos y palabras,

y a acompañarlos con cercanía y oración sincera.

Que sepamos sostener a quienes tantas veces nos sostienen.

 

Espíritu Santo,

aviva en nuestros sacerdotes la alegría del Evangelio.

Concédeles amistades santas, redes de apoyo fraterno,

sentido del humor cuando las cosas no salen como esperaban,

y la gracia de redescubrir la belleza de su vocación.

 

Que nunca pierdan la confianza en Ti,

ni el gozo de servir a tu Iglesia con corazón humilde y generoso.

Amén.

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