El salón de actos de la concatedral de Santa María del Romeral de Monzón acogió el pasado 6 de abril una jornada de formación organizada por el área diocesana de Pastoral de la Salud. Su responsable, José María Sistac, hace un balance muy positivo tanto por la participación, con más de medio centenar de personas de todas las unidades pastorales de la diócesis, como por el nivel de las ponencias. Las intervenciones corrieron a cargo de los sacerdotes Omar Quilcaro –Hacéis visible el amor de Dios en los enfermos y ancianos– y Wilson Páez –La cruz es el libro del amor– , y de la carmelita María Jesús Marcos, que enriqueció sus palabras –Os necesito para seguir consolando– con una pequeña e interesante representación teatral. A esto hay que añadir que representantes de otras áreas pastorales y movimientos, como Cáritas, Manos Unidas o Vida Ascendente, también se sumaron a la convocatoria, evidenciando la transversalidad del acompañamiento al enfermo o a aquel que vive una soledad no deseada.

Las palabras del obispo, que inauguró la Jornada, de los responsables de Pastoral de la Salud y de la delegada diocesana de Caridad, completaron un programa de formación y convivencia tan esperanzador como motivador para la Pastoral de la Salud y toda la diócesis.