Hace pocos días pudimos disfrutar del órgano restaurado de la Catedral… ¿Podemos hacer algo para que resuenen los de los pueblos? Junto a los de Teruel y Albarracín, tenemos otros, principalmente en iglesias de la zona del Jiloca. Restaurados no hace mucho. Supervivientes del paso del tiempo y de otras tristes causas. Mudos casi siempre. A estos quiero referirme. Dos son del siglo XVII y los demás del XVIII. Un tesoro musical y litúrgico, que merece ser cuidado. Son testigos de una fe de siglos, celebrada festivamente. 

Actualmente se usan más para conciertos que para el culto. Algún cronista nos explicaba no hace mucho que, además de en los conciertos, también se podían usar en los actos de culto. Me dolió leerlo. Conviene dejarlo claro, los órganos son instrumentos maravillosos y completísimos, pensados sin duda alguna para el culto litúrgico. Disponibles también para conciertos, pero con finalidad primaria de animación del culto.

Retomo la pregunta inicial. ¿Podemos hacer algo…para que los órganos de los pueblos animen el culto? Estoy convencido de que sí. Hace algo más de tres años se pudo reunir a cuatro jóvenes organistas a punto de culminar su formación, que acompañaron la Eucaristía dominical en Calamocha, Luco de Jiloca, Torrijo y Villarquemado, seguida en cada caso por un breve concierto. Fue un éxito de asistencia y de aceptación. La pandemia frenó los pasos siguientes.

Se trataba de crear una asociación de “Amigos de los órganos”. Una iniciativa, pienso, fácil, con tal de encontrar en cada parroquia siquiera un pequeño núcleo de personas iniciales, constituir la asociación e inscribirla.

El paso siguiente, programar conciertos, presupuestar y solicitar subvenciones. Difícil? No creo. Lo hacemos más que difícil imposible, si no lo intentamos.

 Y…, por último, soñar un poco (por supuesto soñar despiertos) e intentar tener un organista más estable. Lo que no puede una parroquia o un pueblo, por pequeños que sean, hacerlo coordinados a través de esa asociación. ¿Sería tan difícil conseguir algún tipo de acuerdo, contrato o compromiso con un organista de Teruel, Zaragoza o Valencia para un par de celebraciones (las fiestas, San Isidro, etc…) al año en cada una de las parroquias?

Querer es poder. ¿Queremos poner de relieve y a disposición  nuestros pueblos este tesoro de nuestras iglesias locales?

Cristóbal Navarro