No nos avergoncemos del dolor. Carta del obispo de Tarazona

Vicente Rebollo Mozos
11 de septiembre de 2026

Esta frase la pronunció el Papa León en la vigilia de oración en el Estadio Olímpico de Barcelona, como respuesta a las preguntas de una joven que quiso un día quitarse la vida. Indica el Papa cómo, a veces, la sociedad hace callar nuestro dolor para no mostrar las limitaciones humanas, nos quieren perfectos, la fragilidad no tiene cabida, se esconde al débil, al que sufre, al que no está dentro de los estándares sociales. Esto acentúa aún más el dolor en las personas.

Estamos a las puertas de celebrar, mañana 14, la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, signo de la victoria de Cristo frente a la muerte y el pecado y, símbolo de todos los seguidores de Jesús y a la vez, “escándalo para los judíos, necedad para los gentiles”, nos dice S. Pablo (Icor 1, 23).

En su carta a los Gálatas San Pablo nos enseña que es motivo de orgullo, “Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo” (6, 14). Nos está diciendo cómo la Cruz nos lleva a la vida, no es algo a esconder o de lo que avergonzarnos. Como decía San Juan Crisóstomo, ¿la cruz es madera que nos levanta y hace grandes… la Cruz nos arrancó del fondo del mal y nos elevó a la cumbre de la virtud.

En estos tiempos actuales en los que nos resulta complicado encontrar tiempo para la contemplación y la meditación, tenemos este día una ocasión para mirar la Cruz y descubrir en ella la fuerza del amor de Dios, recibir apoyo para seguir caminando en medio de la dificultades que nos toca afrontar en nuestra vida; desde la fe podemos iluminarlas, asumirlas y hasta darlas un sentido, siguiendo la invitación de San Pablo, “ahora me alegro de mis sufrimientos por vosotros: así completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, en favor de su cuerpo que es la iglesia” (Col 1, 24)

También quiero recordar las palabras del Papa León en la misma vigilia de oración “no debemos espiritualizar el dolor, reconduciéndolo superficialmente a la <<voluntad de Dios>>. Dios no quiere el sufrimiento, lo lleva con nosotros y nos invita a confiar en él de modo perseverante”. Nos muestra la actitud del creyente ante el dolor; si se puede, luchar contra él y evitarlo, y siempre sentir la cercanía de Dios, está a nuestro lado, confiar en él y dejarnos ayudar por los hermanos.

Otras veces el dolor, las desgracias son motivo para echar en cara a Dios su ausencia, incluso motivo para abandonar la fe. A esto también quiso responder el Papa “no podemos atribuir a Dios lo que ha sido confiado a nuestra responsabilidad; no podemos imaginar que Dios desde lo alto responde a nuestras necesidades de modo automático o impida milagrosamente que el mal suceda; Él nos ha dotado de inteligencia y voluntad, nos ha dado conciencia, nos ha revestido de dignidad y libertad, y sobre todo ha venido a nuestro encuentro, para indicarnos que su hijo Jesucristo es el camino a seguir”.

Os invito a celebrar con gozo esta fiesta de la Exaltación de la Cruz de Cristo, sintamos la cercanía de Dios y acordémonos de los que sufren.

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