¡Cuántas cruces encontramos en nuestro camino! Cruces de dolor, Cruces de sufrimiento, Cruces de caminos, Cruces de oración en Monasterios y Conventos, Cruces de madera, Cruces bendecidas….

En Manos Unidas conocemos y trabajamos con muchas cruces de dolor, de falta de derechos, de hambres, de guerras, cruces que reflejan pobreza y vulnerabilidad.

Si no reaccionamos, sin nuestra mirada, atención y apoyo, los más pobres del planeta serán olvidados. Que la pobreza y el hambre no sean invisibles depende de nosotros. Con estos pequeños y simbólicos gestos hemos querido dar respuesta a la invitación de Manos Unidas: ¡ACTÚA!

Este año, en el día de la Cruz, visibilizamos a esa Manos Unidas luchadora, que lleva alivio, escucha, apoyo, educación y sobre todo ESPERANZA. Una oración para rogar por el fin del hambre en el mundo y una foto con el cartel de esta Campaña n.º 63: “Nuestra indiferencia los condena al olvido”, nos ha unido a todas las delegaciones de Aragón, representadas por esos voluntarios y voluntarias que cada día ponen su tiempo y su trabajo en hacer realidad proyectos que llevan vida y futuro a los más vulnerables.

El Cristo de la Paz, en El Santo Sepulcro de Calatayud, la Cruz de la plaza de Santa Cruz en Zaragoza, la Cruz del Camino en Jaca, la Cruz de la plaza del Seminario en Teruel, la Cruz en el Monasterio de El Pueyo en Barbastro y la Cruz del convento de San Miguel, las Miguelas, en Huesca, han sido las emblemáticas cruces elegidas.

Estamos en Pascua, recordemos que, con su muerte, Jesús convirtió una cruz de madera y dolor, en la Cruz de Salvación para todos nosotros. Mantengamos nuestras Manos Unidas alrededor de la Cruz Salvadora y podremos hacer un mundo diferente sin olvidar a nadie.