La tradicional procesión de los Beatos Juan de Perusa y Pedro de Saxoferrato, copatronos de la ciudad de Teruel, volvió a celebrarse el pasado sábado, 29 de agosto, con salida desde la iglesia de San Francisco. La celebración reunió a numerosos fieles, entre ellos familias con niños y niñas, y recuperó este año su recorrido tradicional por la calle Bajo los Arcos.
La procesión, organizada por la Parroquia de los Franciscanos y con la colaboración de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, se enmarca en la celebración solemne en honor de los Santos Mártires de Teruel, Juan de Perusa y Pedro de Saxoferrato, cuya festividad se conmemora cada 29 de agosto. Uno de los elementos característicos de esta celebración es la presencia de los más pequeños. La conocida popularmente como «procesión de los cagones» .
Recuperación del recorrido tradicional
Una de las novedades de la procesión de este año ha sido la recuperación de su recorrido tradicional por Bajo los Arcos, después de que en los últimos años el itinerario transcurriera por Valparaíso. El cambio ha sido posible tras la apertura al público del ascensor urbano del barrio del Carmen.
La comitiva partió de la iglesia de San Francisco y recorrió la Plaza de San Sebastián, Bajo los Arcos, Subida de la Merced, Ronda Dámaso Torán, Miguel Ibáñez, San Miguel, Santos Mártires, Francisco Piquer, San Martín, Yagüe de Salas, Plaza Cristo Rey, Plaza de la Catedral, Plaza Venecia, Rable Francés de Aranda, Plaza de la Catedral, Amantes, Plaza del Torico, Calle Nueva, Óvalo y San Francisco, para regresar finalmente a la iglesia de los franciscanos.
A continuación tuvo lugar la celebración de la Eucaristía y la bendición de los niños.
Un triduo centrado en la dignidad humana
La procesión estuvo precedida por el Solemne Triduo a los Beatos Juan de Perusa y Pedro de Saxoferrato, celebrado los días 26, 27 y 28 de agosto a las 19:30 horas en la Parroquia de los Santos Mártires y oficiado por el párroco y hermano franciscano Juan Ramón Mateo.
Las celebraciones del triduo estuvieron vinculadas al lema «Magnífica humanidad», tomado de la encíclica del papa León XIV, y abordaron diferentes aspectos relacionados con la persona y el desarrollo humano: el día 26, La dignidad de la persona humana; el día 27, Riesgos del crecimiento humano; y el día 28, La civilización del amor. Al finalizar esta última Eucaristía tuvo lugar también la bendición del agua en el pozo.

