El encuentro de comienzo de curso sacerdotal, celebrado el 28 de octubre en el Colegio Diocesano Las Viñas de Teruel, incluyó una conferencia del historiador Juan Ramón Royo, la presentación de la programación pastoral 2026-2027 y una comida fraterna.
Los sacerdotes de la diócesis de Teruel y Albarracín celebraron el miércoles, 28 de octubre, su encuentro de comienzo de curso pastoral en el Colegio Diocesano Las Viñas de Teruel. La jornada, marcada por la convivencia, la oración y la formación, permitió compartir las principales líneas de trabajo para el curso 2026-2027 y comenzar a preparar la conmemoración del 450 aniversario de la creación de la diócesis de Teruel, que tendrá lugar en 2027.
El administrador diocesano, don Alfonso Belenguer, destacó al inicio de la jornada la alegría de volver a reunirse después de varias semanas sin hacerlo. «Convivencia es la palabra», afirmó, subrayando que este encuentro era una oportunidad para «hablar, convivir, rezar, recibir formación» y conocer la programación del nuevo curso. En este sentido, señaló que «la convivencia es lo mejor para el arranque pastoral del nuevo curso».
Una mirada a los orígenes de la diócesis
La mañana tuvo como eje la meditación titulada «Preparemos el 450 aniversario de la creación de la diócesis de Teruel», impartida por Juan Ramón Royo, director del Archivo Diocesano de Zaragoza e investigador de la historia de la Iglesia en Aragón.
El ponente inició su intervención recordando que son muchas las personas que han investigado sobre los orígenes de las diócesis de Teruel y Albarracín. Desde esta perspectiva, ofreció un recorrido por el contexto histórico de su creación, situándola en el proceso de reorganización de la geografía eclesiástica impulsado durante el reinado de Felipe II.
«Que Jaca, que Barbastro y que Teruel y Albarracín sean diócesis se debe a él», explicó Royo, en referencia al monarca. Su intervención abordó las motivaciones religiosas y territoriales que llevaron a impulsar esta reorganización, así como las circunstancias históricas que marcaron la evolución de ambas sedes.
En el caso de Albarracín, repasó su vinculación histórica con Segorbe y las dificultades que existieron para atender pastoralmente el territorio. Respecto a Teruel, recordó los antecedentes de los intentos de establecer una sede episcopal y la creación de la diócesis durante el reinado de Felipe II. Andrés Santos de San Pedro fue su primer obispo, aunque, como explicó el historiador, tuvo un breve recorrido al ser trasladado posteriormente a Zaragoza.
Royo también se detuvo en los cambios que experimentó la organización diocesana a lo largo de los siglos, incluida la vinculación pastoral entre Teruel y Albarracín y las modificaciones territoriales posteriores. Su exposición permitió acercarse a la historia de las comunidades cristianas del territorio y a la importancia de conservar la documentación eclesiástica para reconstruir su trayectoria.
La conferencia sirvió así como punto de partida para preparar el aniversario de 2027. La conmemoración constituye una oportunidad para profundizar en las raíces históricas de la diócesis y reconocer el camino recorrido por la Iglesia en Teruel y Albarracín.
Presentación de la programación pastoral 2026-2027
Tras la pausa, el encuentro continuó con la presentación de la programación del curso pastoral 2026-2027. En esta parte de la jornada intervinieron representantes de distintos ámbitos de la vida diocesana, entre ellos el área de Economía, Cáritas Diocesana de Teruel y la Delegación Diocesana de Medios de Comunicación.
Las intervenciones permitieron compartir informaciones y novedades de interés para los sacerdotes, así como dar a conocer las iniciativas previstas para el nuevo curso.
La reunión favoreció, además, la coordinación entre los distintos servicios diocesanos y el conocimiento de las acciones que se desarrollarán durante los próximos meses.
Una jornada de fraternidad sacerdotal
El encuentro concluyó con una comida fraterna en el comedor del Colegio Diocesano Las Viñas. Este momento de convivencia completó una jornada en la que la formación histórica, la planificación pastoral y el encuentro entre los sacerdotes se unieron en el comienzo de un nuevo curso para la diócesis de Teruel y Albarracín.
