La Catedral de Tarazona celebró ayer con gran alegría la solemnidad del Corpus Christi. La misa y la posterior procesión, presididas por nuestro obispo, contaron con la participación especial de los niños y niñas que este año han recibido su Primera Comunión, recordándonos la belleza de seguir creciendo en la fe.
En su homilía, el obispo se dirigió a ellos para animarles a continuar su camino en la Iglesia, recordando que la Eucaristía es el alimento que fortalece nuestra fe, porque en ella celebramos la muerte y resurrección de Cristo y su presencia constante entre nosotros. Subrayó también que Eucaristía y caridad van siempre unidas. En este día de la Caridad, nos invitó a vivir el primer mandamiento: “Amaos los unos a los otros”.
En su homilía, el obispo se dirigió a ellos para animarles a continuar su camino en la Iglesia, recordando que la Eucaristía es el alimento que fortalece nuestra fe, porque en ella celebramos la muerte y resurrección de Cristo y su presencia constante entre nosotros. Subrayó también que Eucaristía y caridad van siempre unidas. En este día de la Caridad, nos invitó a vivir el primer mandamiento: “Amaos los unos a los otros”.
«Para amar de verdad» —dijo— «necesitamos estar llenos de Cristo, y eso lo recibimos en la Eucaristía, que nos hace sentirnos hermanos». El obispo animó a reconocer que, aunque la vida tenga dificultades, el Señor camina siempre a nuestro lado, dándonos fuerza para avanzar. Y nos llamó a construir juntos una sociedad más fraterna, buscando lo que nos une y trabajando por el bien común. En sintonía con la campaña de Cáritas, nos invitó a elegir comunidad, a salir al encuentro del otro y a vivir la solidaridad. Con frutos de caridad construimos la sociedad, la Iglesia, nuestras familias y nuestra propia vida.
Al finalizar la eucaristía, tuvo lugar la procesión encabezada por el Santísimo, portado por los cofrades de la Cofradía de las Siete Palabras y el Santo Entierro, seguido de los niños de Primera Comunión que iban arrojando pétalos de rosa








