La representación, enmarcada en el VIII Centenario de la muerte del santo de Asís y en las II Jornadas Europeas del Patrimonio de Teruel, llenó la iglesia de los Santos Mártires
La iglesia de los Santos Mártires de Teruel, conocida como iglesia de los Franciscanos, acogió este domingo, 4 de octubre, la representación del Tránsito de San Francisco de Asís, una propuesta musical y teatral organizada por la familia franciscana de Teruel con motivo del VIII Centenario de la muerte de San Francisco de Asís (1226-2026).
La representación, celebrada en la festividad de San Francisco de Asís, se integró además en las II Jornadas Europeas del Patrimonio de Teruel, organizadas por el Ayuntamiento de Teruel y el Instituto de Estudios Turolenses. La iglesia se llenó para asistir a una propuesta que fue muy bien acogida por el público.
A través de la música, el teatro, la palabra, el silencio y la imagen, el espectáculo permitió acercarse a las últimas horas de Francisco de Asís y a su tránsito a la vida eterna. La propuesta presentó al santo como «hermano de la tierra y del cielo», poniendo en diálogo la pobreza, la fraternidad, la belleza y la contemplación.
La representación contó con Javier Redín, en el papel de Francisco de Asís; Sara Serena, como Clara de Asís; Amaya López, como Fray Jacoba; y varios hermanos franciscanos, además de la intervención de ángeles y músicos. La dirección musical corrió a cargo de Máximo Manuel Saz Martín, la dirección escénica fue de Antonio Laguna y la idea original y el guion correspondieron a Luis Arturo Giménez Alamán.
El montaje recorrió algunos de los momentos más significativos de las últimas horas de Francisco, incorporando el Cántico de las criaturas, el Evangelio de la última Cena según san Juan, el Salmo 141, el Miserere gregoriano y la recreación musical del Tránsito. El espectáculo concluyó con el encuentro simbólico entre Francisco y Clara de Asís.
La propuesta quiso acercar al público a un Francisco que, ocho siglos después de su muerte, continúa planteando preguntas sobre la vida, la creación, la fraternidad y la capacidad de contemplar la belleza incluso en medio de la fragilidad.
«Que se lleven no solamente el recuerdo, sino que lo conviertan en oración»
Al finalizar la representación, el padre franciscano Juan Ramón Mateo dirigió unas palabras de agradecimiento al elenco y al público asistente. Como gesto de reconocimiento, obsequió a todos los participantes con una Tau franciscana bendecida, signo tradicional de la espiritualidad de San Francisco.
El religioso explicó el significado de este gesto con estas palabras: «Ya que se han vestido de franciscanos, pues que la Tau la lleven para siempre; al menos el signo de Francisco humilde, no lo pierdan». Y añadió: «Que se lleven no solamente el recuerdo, sino que lo conviertan en oración».
El padre Juan Ramón Mateo agradeció también la presencia del público y pidió una oración por la familia franciscana de Teruel: «Si os pido una oración para la familia franciscana de Teruel, vosotros que sois de aquí, que no desaparezca, y seguro que no va a desaparecer».
La celebración concluyó así con un signo de fraternidad y con la invitación a que la experiencia vivida durante la representación no quedara únicamente en el recuerdo, sino que pudiera convertirse también en oración.
Recordar que dentro de esta programación, está prevista para el próximo mes de diciembre de 2026 una nueva propuesta en torno al Canto de la Sibila, que continuará uniendo tradición, patrimonio, música y espiritualidad.

