¡Animo, soy yo, no tengáis miedo!

1.- Oración Introductoria.
Señor, en este rato de oración quiero que me enseñes a creer, a fiarme plenamente de Ti. Mientras Pedro te miraba a Ti, caminaba sobre las olas; cuando comenzó a dejar de mirarte y a confiar en sus propias fuerzas, se hundía. Yo quiero aprender bien la lección: quiero fiarme plenamente de Ti y desconfiar totalmente de mí mismo.
2.- Lectura sosegada del evangelio Mateo 14, 22-36
En aquel tiempo, después de que se hubo saciado la muchedumbre, Jesús obligó a los discípulos a subir a la barca y a ir por delante de Él a la otra orilla, mientras Él despedía a la gente. Después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar; al atardecer estaba solo allí. La barca se hallaba ya distante de la tierra muchos estadios, zarandeada por las olas, pues el viento era contrario. Y a la cuarta vigilia de la noche vino Él hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, viéndole caminar sobre el mar, se turbaron y decían: «Es un fantasma», y de miedo se pusieron a gritar. Jesús les dijo enseguida: ¡Animo, soy yo, no tengáis miedo! Pedro le contestó: Señor, si eres tú mándame ir hacia ti andando sobre el agua. Él le dijo: Ven. Pedro bajó de la barca y se echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: Señor, sálvame. Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: ¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado? En cuento subieron a la barca, amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él diciendo: Realmente eres Hijo de Dios. Terminada la travesía, llegaron a tierra de Genesaret. Y los hombres de aquel lugar, apenas lo reconocieron, pregonaron la noticia por aquella comarca y trajeron donde él a todos los enfermos. Le pedían tocar siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaron curados.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión.
Notemos que este episodio sucede inmediatamente después de la multiplicación de los panes y los peces. La gente está entusiasmada con Jesús. Y Jesús se va a la montaña Él solo a orar. Según el evangelio de Juan, quieren hacerlo rey. “Pero Él se retira a la montaña” (Jn 6,15). La gente espera un mesías triunfalista, apoteósico. Y Jesús se esconde porque el Padre tiene otros planes sobre Él. La Iglesia de Jesús se equivoca si sigue un camino distinto del que eligió Jesús. Una Iglesia apoyada en el poder, en el triunfo, en la gloria, en los aplausos del mundo, en la vanidad…no va por buen camino. También me impresiona el verbo que usa el evangelista con los discípulos: Jesús les obligó a entrar en la barca. Jesús adivina el peligro de los discípulos si se quedan con aquellas gentes entusiastas. Les encanta el triunfo del Maestro porque así ellos también un día pueden ser importantes. Jesús corta por lo sano y se los lleva en la barca. Uno queda impresionado del exquisito cuidado de Jesús para que sus discípulos no se contagien de la vanidad, el orgullo, el triunfalismo. Pero, lamentablemente la Iglesia no ha ido por ese camino. Gracias a Dios, desde el Papa San Juan XXIII esto está cambiando. Y ha sido el Papa Francisco, el que más duramente ha atacado el boato, las dignidades, el “carrerismo…”. Un Papa que eligió por nombre Francisco para llevar a la Iglesia por el camino de pobreza y sencillez de San Francisco de Asís. Y el Papa León XIV sigue por el mismo camino.
Palabra del Papa
No estamos solos
El Papa León XIV notó que la Iglesia a lo largo de los siglos ha experimentado tantas veces, “tormentas y vientos contrarios”, y nosotros como los discípulos sentimos “miedo y duda”: “Es lo que advertimos en los momentos en que parece que nos hundimos, abrumados por fuerzas adversas, cuando todo se ve oscuro y nos sentimos solos y frágiles”. Pero el Papa aseguró que “no es así”:
Jesús está con nosotros, siempre, y más fuerte que cualquier poder del mal; en cada tormenta nos alcanza y nos repite: “Yo estoy aquí contigo, no tengas miedo”. Por eso nos levantamos de cada caída y no dejamos que ninguna tormenta nos detenga, sino que proseguimos, siempre con valentía y confianza. (7-IV-2026)
4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Silencio)
5-Propósito: Compensar algún acto de vanidad de mi vida pasada con otro de servicio humilde y desinteresado que voy a realizar hoy.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Señor, de todo corazón te quiero agradecer el haber entendido bien que la Iglesia a la que yo pertenezco, tiene que seguir tu camino de humildad, desterrando todo apego a las esclavitudes del mundo. Para eso necesito fe, no la fe titubeante de Pedro que, a medida que duda, se hunde; sino una fe firme, capaz de fiarme plenamente de Ti.
PDF: ºhttps://app.box.com/s/xxs6gljf4a6g4liw70zle258ctzuxghs
6 respuestas
Cada día ruego,Señor, ayúdame a hacer tu voluntad y no la mía.
Porque hay mo.ent que soy como Pedro.
Comentario, ninguno
Sólo una pregunta:
Hace como 2 años, yo consultaba una página dónde estaba todo el salterio con una extensa meditación.
Me encantaría si todavía existe y cómo encontrar dicha web.
Gracias
La sigue teniendo en el desplegable de «Lectio divina», arriba del todo en la web de Iglesia en Aragón: https://www.iglesiaenaragon.com/seccion/salmos-para-el-cristiano-de-hoy
Señor danos una fe firme, una fe que arda y vuele como las águilas en el cielo. Confiados en que tú estás aquí con nosotros, seguir a pesar del temor, del miedo, y de las dudas, desapegándonos de la esclavitud del mundo para volar libres en Ti, por Ti y para Ti.
De nuevo Pedro es el más valiente de todos, el único que se echa al mar, en la noche y con el viento soplando fuerte, como el Viernes Santo, Pedro fue el único que se acercó al sanedrín cuando detuvieron a Jesús, aunque después claro se acojonó de miedo, como hoy en medio del mar, quién no?
Hermosas palabras de Jesús, cuando me he sentido sin fuerzas,en éste evangelio,me repites una y otra vez,no estás sola,yo estoy contigo.»Gracias Señor»