Yo hago siempre lo que agrada al Padre

1.- Oración introductoria.
Señor, hoy quiero acercarme a Ti como de puntillas, como se acercaba Moisés a la zarza. Soy hombre frágil, y necesito tu ayuda. Tú eres de arriba y yo de abajo. ¿Por qué no me echas una mano y me levantas? Levanta mi ánimo, pero también mis aspiraciones, mis ganas de superación, mis deseos y anhelos por las cosas de arriba…Tú eres de otro mundo. ¿Por qué no me llevas a él? Al menos lo intentaré en este rato de oración. ¡Ayúdame!
2.- Lectura reposada del evangelio: Juan 8, 21 -30
De nuevo les dijo: «Yo me voy y me buscaréis, y moriréis por vuestro pecado. Donde yo voy no podéis venir vosotros». Y los judíos comentaban: «¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: “Donde yo voy no podéis venir vosotros”?». Y él les dijo: «Vosotros sois de aquí abajo, yo soy de allá arriba: vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Con razón os he dicho que moriréis en vuestros pecados: pues, si no creéis que “Yo soy”, moriréis en vuestros pecados». Ellos le decían: «¿Quién eres tú?». Jesús les contestó: «Lo que os estoy diciendo desde el principio. Podría decir y condenar muchas cosas en vosotros; pero el que me ha enviado es veraz, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él». Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre. Y entonces dijo Jesús: «Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre, sabréis que “Yo soy”, y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada». Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él.
3.- Qué dice el texto.
Meditación-reflexión
“Levantar en alto” es una manera simbólica de hablar de la Cruz. Jesús muere en lo alto del Monte Calvario. Y con su muerte “por amor” nos ha levantado a nosotros de nuestras bajezas, nuestras miserias, nuestros pecados. Sí, el pecado es lo más bajo donde podemos caer. Y Jesús no quiere que permanezcamos hundidos en lo más bajo. Nos quiere elevar al amor más alto, más auténtico, más sublime y, por consecuente, el más sacrificado. “Nadie ama más al amigo que aquel que da la vida por él” (Jn. 14,13). Jesús, entregando su vida por amor nos ha descubierto que lo importante de la vida es el amor. Una vida vivida sin amor es una vida malograda, perdida. Pero Jesús muriendo en la Cruz por amor, nos ha dado la clave para entender el verdadero amor. Hace falta amar mucho a una persona para dar la vida por ella. Más aún, Jesús nos ha demostrado que se puede vivir el amor de tal manera que ya sólo interesa agradar y complacer a la persona que amas. Jesús vivió “para hacer todo lo que al Padre le agrada”. Y ahí puso la esencia de su auténtica felicidad. ¿Hemos descubierto que nuestra auténtica felicidad consiste precisamente en hacer feliz a la persona que amamos? ¿Nos imaginamos una vida pendiente sólo de hacer feliz a Dios y a nuestros hermanos? ¡Qué vida tan llena! ¡Qué vida tan bella!
Palabra del Papa
El pasado 6 de enero, solemnidad de la Epifanía y día del cierre de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, León XIV utilizó un nuevo báculo pastoral. Como explica la Oficina para las Celebraciones Litúrgicas, el nuevo báculo pastoral “está en continuidad con los utilizados por sus predecesores, uniendo la misión de anunciar el misterio de amor expresado por Cristo en la cruz con su gloriosa manifestación en la resurrección”.
“El misterio pascual, centro gravitacional del anuncio apostólico, se convierte así en motivo de esperanza para la humanidad, porque la muerte ya no tiene poder sobre el hombre, pues lo que Cristo asumió también lo ha redimido”, se lee en una nota. El báculo pastoral de León XIV “presenta a Cristo ya no atado por los clavos de la Pasión, sino con su cuerpo glorificado mientras está ascendiendo al Padre. Como en las apariciones del Resucitado, presenta a sus seguidores las llagas de la cruz, como signos luminosos de victoria que, sin borrar el dolor humano, lo transfiguran en un amanecer de vida divina”.
4.- Qué me dice este texto. (Guardo silencio).
5.-Propósito. Procuraré actualizar la postura de Jesús: Hacer todo en este día para agradar a Dios y a mis hermanos.
6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Gracias, Señor, por todo lo que acabo de aprender de ti sobre el amor. Es lo contrario del egoísmo, del buscarme a mí mismo, de pensar en lo que a mí me gusta, lo que a mí me agrada. Haz que yo aprenda a amar como Tú nos has amado: no con palabras sino con obras; no dando rodeos al hombre sino dando por él la vida; no esperando que el otro venga, sino saliendo yo a buscarlo.