Lectio Divina: 22 de octubre de 2026

Raúl Romero López
19 de octubre de 2026

¡Fuego he venido a traer a la tierra!

1.- Oración introductoria.

Dame, Señor, tu Espíritu Santo para descubrir el significado profundo de tus palabras que, a primera vista no entiendo. Sé que Tú sólo quieres nuestro bien, luego no quieres castigarnos con fuego. Tú sólo quieres nuestra unión, luego no puedes querer que nos separemos.  Tú sí que quieres demostrarnos el amor que nos tienes. Por eso quieres un bautismo de sangre. “Nadie ama más al amigo que aquel que da la vida por él”. ¡Qué maravilloso eres, Señor!

2.- Lectura reposada del Evangelio. Lucas 12, 49-53

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: He venido a arrojar un fuego sobre la tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviera encendido! Con un bautismo tengo que ser bautizado y ¡qué angustiado estoy hasta que se cumpla! ¿Creéis que estoy aquí para dar paz a la tierra? No, os lo aseguro, sino división. Porque desde ahora habrá cinco en una casa y estarán divididos; tres contra dos, y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.

3.- Qué dice el texto.

         Meditación-Reflexión

Estas palabras de Jesús no pueden entenderse al pie de la letra sino en sentido simbólico. “He venido a traer fuego a la tierra”. ¿Acaso Jesús es un pirómano? “No he venido a traer la paz” ¿Acaso Jesús es violento? ¿Qué es eso de bautismo de sangre? Veamos. El fuego del que habla Jesús no es material sino espiritual, es decir, el fuego del amor. Dios se le manifestó a Moisés en una “zarza que ardía y no se consumía”. Una viva imagen de un Dios que arde en llamaradas de vida, en llamaradas de amor. Y ojalá que este amor avanzase en el gran bosque del mundo. “Yo estoy para dar la paz”. Jesús ha venido a traer la paz, la verdadera paz, pero no las “paces” a cualquier precio. Cristo no puede pactar con un mundo injusto, egoísta, materialista, hedonista. Quiere la paz, fruto de la verdad, la justicia y el amor.  El bautismo de sangre alude al bautismo de la Cruz. Pero no es la sangre, ni la Cruz, ni el sufrimiento lo que nos redime, sino EL AMOR. La muerte de Cristo en la Cruz  es la carta más bella escrita por Dios sobre el amor: el  más grande, el más sublime, el más escandaloso.

Palabra del Papa

El Evangelio del día, Lucas 12, 49-53, comienza con las palabras: «Jesús dijo a sus discípulos: “He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cómo quisiera que ya estuviera ardiendo!”».

El fuego del que hablaba Jesús, dijo el Papa, no era «el fuego de las armas, ni el fuego de las palabras que queman a los demás. No. Sino el fuego del amor: un amor que se inclina a servir, que responde a la indiferencia con cuidado y a la arrogancia con dulzura; el fuego de la bondad, que no cuesta como las armas, sino que renueva libremente el mundo». (Papa León XIV.18-Agosto-2025)

4.- Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Silencio)

5.- Propósito: Vivir todo el día con la llama del amor bien encendida.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, gracias porque he descubierto hoy mejor la profundidad de tus palabras. Quiero ser “fuego” pero no para hacer daño a nadie, sino para encender el amor en los demás. No quiero una paz de cementerio donde nadie discute, pero allí no hay vida; y no me apunto a una religión de sufrimiento sino a una religión de amor. ¡Gracias, Señor!

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