“Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre”.

1.- Oración introductoria.
Señor, de nuevo estoy a tu lado. Para mí la oración no es un lujo sino una necesidad. Yo necesito comer y beber; dormir y respirar. Gracias porque también siento necesidad de rezar. Así puedo asegurar siempre mi oración. Si no sintiera esa dulce necesidad de estar contigo, me olvidaría de orar. ¿Y qué sería yo sin oración? Sería como una planta que no se riega, como un día sin sol, como una noche sin estrellas.
2.- Lectura reposada del Evangelio según san Marcos 7, 14-23
Llamó otra vez a la gente y les dijo: Oídme todos y entended. Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Quien tenga oídos para oír, que oiga. Y cuando, apartándose de la gente, entró en casa, sus discípulos le preguntaban sobre la parábola. Él les dijo: ¿Conque también vosotros estáis sin inteligencia? ¿No comprendéis que todo lo que de fuera entra en el hombre no puede contaminarle, pues no entra en su corazón, sino en el vientre y después se elimina en lugares retirados? – así declaraba puros todos los alimentos-. Y decía: Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre.
3.- Lo que dice el texto bíblico
Meditación-Reflexión
La religión de Jesús es una religión del corazón. Nada se decide desde fuera; y nada que viene de fuera puede ser malo. Dios ha hecho buenas todas las cosas. Somos nosotros, con nuestro comportamiento, los que las hacemos malas. Y esa es nuestra enfermedad. Como decía San Juan de la Cruz: “La enfermedad no es otra cosa que la falta de amor”. Jesús quiere que tengamos una mirada positiva hacia todo lo creado. Son hermosas las montañas, los valles, los ríos, los bosques, el mar, los árboles frutales, y también todos los animales. Y todo lo ha creado Dios para que lo cultivemos, lo usemos bien y lo disfrutemos. Dios quiere que tengamos una mirada limpia sobre las cosas, los animales y, sobre todo, sobre las personas creadas a su imagen y semejanza. La creación entera debe ser una verdadera “escala de Jacob” para ascender hasta Dios. Si el pecado ha desdibujado y, a veces, borrado el verdadero sentido de la creación, que sea el nuevo Adán, Jesucristo, el que nos devuelva el paraíso perdido. Que sea Jesús el que me haga sentir los “pasos de Dios” que nuestros padres sentían en el paraíso.
Palabra del Papa
El Papa León XIV observó que «el hecho de hacer demasiado», «en lugar de darnos plenitud, se convierte en un vórtice que nos aturde, nos quita la serenidad, nos impide vivir mejor lo que es realmente importante para nuestra vida». Esta situación genera que, sintiéndonos cansados e insatisfechos, «el tiempo parece dispersarse en mil cosas prácticas que, sin embargo, no resuelven el significado último de nuestra existencia».
El Papa lamentó que a veces, al final de días llenos de actividades, las personas «se sienten vacíos» porque «nosotros no somos máquinas, tenemos un ‘corazón’». Más aún, afirmó que «podemos decir que somos un corazón».
Para León XIV, el corazón «es el símbolo de toda nuestra humanidad, la síntesis de pensamientos, sentimientos y deseos, el centro invisible de nuestras personas». Esta reflexión cobra especial relevancia ante «el riesgo de la dispersión, a veces de la desesperación, de la falta de sentido, incluso en personas aparentemente exitosas» (Audiencia general de 17-diciembre-2025).
4.- Qué me dice hoy a mí esta palabra de Dios. (Guardo silencio)
5.- Propósito. Haré hoy un esfuerzo por mirar toda la creación con una mirada limpia y transparente.
6.- Dios me ha hablado hoy a través de su palabra. Ahora yo le respondo con mi oración.
Hoy, antes de terminar mi oración, quiero pedirte que me des un corazón limpio, un corazón bueno, un corazón transparente. Nosotros que contaminamos los ríos, ensuciamos los mares, talamos los árboles, te pedimos que no contaminemos también la “ecología del corazón”. Que nunca ensuciemos ese corazón tan bello que tú nos has dado. Haz nuestros corazones semejantes al tuyo.