En mi 85 cumpleaños me regalaron un delantal de cocina que lleva esta frase, atribuida a San Francisco de Asís: Predica el Evangelio en todo momento y cuando sea necesario utiliza las palabras. Es una invitación a evangelizar principalmente con la propia vida. Al llegar a casa me puse a reflexionar sobre el valor de las palabras y el de los hechos.
Recordé lo de “no el que me dice “Señor, Señor” sino el que hace la voluntad de mi Padre. (Mt 7:21). Eso es edificar sobre roca (Lc 6:43) En Hch 1:11, se dice que Jesús comenzó a hacer y a enseñar (en este orden) En Mateo se cuenta la parábola de los hermanos enviados a trabajar en la viña y se alaba al que dijo “no” de palabra, pero fue a trabajar. Es indiscutible que Jesús valora más los hechos.
Y nuestra Iglesia ¿Qué opina? En 1956, el Arzobispo de Zaragoza, Don Casimiro Morcillo, en menos de un año, construyó 7 grupos parroquiales (iglesia casa del cura, escuelas y salón social) en los suburbios de chabolas (sin luz ni agua) que rodeaban la ciudad de emigrantes rurales. El 1 de julio, el prelado agarró el pico y comenzó la tarea. La foto no es muy difundida por la Iglesia actual. Los edificios eran de adobe y los obreros personas voluntarias, muchos de ellos seminaristas. También jóvenes de Acción Católica y hasta alguno de etnia gitana. En el céntrico paseo de la Independencia la publicidad decía“Adobes son amores y no buenas razones”. Esos seminaristas también fueron a Bélgica y Holanda como obreros para hacer viviendas pro- desplazados por la guerra mundial. Esto son hechos, no palabras vacías.
La mayor parte del clero zaragozano actual ignora la importancia que tuvo el catolicismo social desde León XIII. Muchas de las calles del centro de la ciudad llevan nombres de seglares católicos socialmente comprometidos. Te lo contaré otro día.
¿Qué nota sacarían hoy nuestras diócesis y parroquias en un examen sobre palabras y hechos, por ejemplo en el tema de la sinodalidad? En muchas no ha habido ni palabras. El clericalismo tiene mucho que ver en esto. Algunos entienden su vocación como un hobby, “les gusta ser curas”. Vocación no es lo que tú quieres, es lo que otros necesitan, le escuché decir al obispo de Huesca-Jaca. Parece que la sinodalidad se está convirtiendo en un tema (solo palabras) y no en un modo de actuar. Por si no fuera suficiente, ante los problemas urgentes de la Iglesia, se recalca el “poco a poco” en lugar de hacer todo lo que podamos, nunca menos porque no se debe, y nunca más porque no se puede. Hay que arriesgarse como el que negoció los talentos. El miedoso conservador queda descalificado. Muchos piensan que, hoy en los ambientes de Iglesia hay demasiada palabrería y carencia de hechos. Para caminar juntos, lo primero es caminar.
¡Ánimo! Este partido lo vamos a ganar, si nos movemos y formamos grupos.
A veces las palabras son ya hechos. Debemos hablar todo y claro, con “parresía”, o sea, con franqueza, sin miedo, sin voluntad de herir y con lealtad institucional. Según el evangelio de Juan (Jn 11,14; 18,20) ESTE ERA EL ESTILO DE JESÚS (alto y claro). ¿Contamos contigo?