La Iglesia en Aragón renueva su compromiso con la educación en la fe

David López
3 de octubre de 2026

Los obispos aragoneses llaman a renovar el compromiso de transmitir la fe a las nuevas generaciones y ponen el acento en tres claves: anuncio, testimonio y encuentro. Las Delegaciones de Catequesis de Aragón concretan este camino durante el curso 2026-2027 con la Eucaristía como eje de la formación y un encuentro regional que reunirá a los catequistas el próximo 24 de octubre en Bolea.

La Iglesia en Aragón celebra el Domingo de la Educación en la Fe con una invitación a renovar una de sus tareas fundamentales: transmitir el Evangelio y acompañar a las nuevas generaciones en su encuentro con Jesucristo.

En una carta conjunta, los obispos aragoneses recuerdan que esta misión implica a toda la comunidad cristiana y agradecen especialmente la labor de catequistas, profesores de Religión, familias y de quienes acompañan a las personas que buscan a Dios y comienzan o profundizan su camino de fe.

«Todos debemos ser conscientes de la importancia de transmitir esta fe a las nuevas generaciones», señalan los pastores, que resumen el horizonte de la educación cristiana en tres palabras: anuncio, testimonio y encuentro.

Anunciar, dar testimonio y facilitar el encuentro

La primera de esas claves es el anuncio. Los obispos recuerdan que la fe cristiana contiene una Buena Noticia que debe ser comunicada: Jesucristo ha resucitado y ofrece una vida nueva. Educar en la fe significa, por tanto, hacer posible que ese anuncio llegue también a quienes todavía no lo conocen o necesitan redescubrirlo.

Pero ese anuncio necesita ir acompañado del testimonio. La fe tiene contenidos que deben conocerse y comprenderse, pero su transmisión exige también que quien educa viva de manera coherente aquello que anuncia. Los catequistas y educadores cristianos están llamados así a ser «colaboradores del Señor» para que su mensaje pueda llegar a quienes lo buscan.

La tercera clave es el encuentro. «La fe es un encuentro con el Señor», afirman los obispos. De ahí que la tarea educativa no consista únicamente en transmitir conocimientos, sino en acompañar a otros para que puedan vivir personalmente ese encuentro. Para hacerlo posible, recuerdan la importancia de la formación, el trabajo en equipo, la constancia y una profunda vida de oración.

La Eucaristía, eje del nuevo curso

Ese planteamiento encuentra este curso una concreción especial en la propuesta de las Delegaciones de Catequesis de Aragón. Bajo el lema «La Eucaristía: escuela que nos enseña la gratitud del amor que se hace don», los catequistas están invitados a profundizar en el sacramento que constituye «fuente y culmen de la vida y misión de la Iglesia».

Las Delegaciones de Catequesis recuerdan que la Eucaristía educa en el agradecimiento por el amor recibido de Dios, pero también en la entrega. El amor celebrado en ella «no se guarda, sino que se entrega y se hace regalo» para los demás. La catequesis se convierte así en un espacio privilegiado para aprender no solo qué es la Eucaristía, sino también a vivirla, celebrarla y adorarla.

La propuesta incorpora asimismo las palabras de san Pablo: «He recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido» (1 Cor 11,23). Una expresión que recuerda la responsabilidad de la comunidad cristiana y, especialmente, de los catequistas como depositarios de una fe que reciben para entregarla a otros.

Formación para acompañar

La formación ocupa también un lugar destacado durante este curso. Las Delegaciones de Catequesis de Aragón proponen trabajar las catequesis sobre la Misa pronunciadas por el papa Francisco entre noviembre de 2017 y abril de 2018, recopiladas bajo el título La Misa, corazón de la Iglesia.

Son textos que recorren los diferentes momentos de la celebración desde una pedagogía cercana y existencial e invitan a comprender la Eucaristía como un don que se recibe para después llevarlo a la vida. Para facilitar su utilización en los grupos, las delegaciones han elaborado además un folleto con oraciones y preguntas para la reflexión.

De esta forma, la llamada de los obispos a cuidar la formación de quienes educan en la fe encuentra también un cauce concreto para catequistas de las distintas diócesis aragonesas.

Los catequistas de Aragón se encontrarán en Bolea

Otro de los momentos importantes del curso llegará el sábado 24 de octubre, cuando Bolea, en la diócesis de Huesca, acoja el Encuentro Regional de Catequistas de Aragón.

Catequistas de las distintas diócesis están convocados a una jornada concebida para favorecer tanto el encuentro con el Señor como el encuentro entre quienes comparten una misma misión y necesitan «sostenerse» mutuamente en ella.

La acogida comenzará en torno a las 10.00 horas en el pabellón municipal. Después, en la iglesia parroquial de Santo Tomás, tendrá lugar la oración inicial y se presentarán el lema, el cartel y el material formativo del curso. Los participantes conocerán también la localidad y la colegiata de Santa María, donde celebrarán la Eucaristía en torno a las 13.00 horas, antes de concluir la jornada con una comida y un tiempo de convivencia. Las inscripciones se realizan a través de las Delegaciones de Catequesis.

El horizonte de todo este camino queda resumido en la oración preparada para acompañar el curso: pedir que el encuentro con Cristo en la Eucaristía saque al creyente «de nuestros egoísmos, de la indiferencia y de una fe cómoda y privada» y lo convierta en instrumento de amor, paz, justicia y alegría.

Una petición que enlaza directamente con el mensaje de los obispos para este Domingo de la Educación en la Fe: anunciar a Jesucristo, hacerlo visible con la propia vida y acompañar a otros hasta el encuentro con Él.

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