Bajo el lema «Dios cuenta contigo», la jornada de este domingo, 8 de noviembre, invita a colaborar con la misión de la Iglesia a través de la oración, el tiempo, las capacidades y las aportaciones económicas. El ecónomo diocesano, Luis Muñoz, ha explicado en COPE la realidad económica de la diócesis y los principales retos para garantizar su futuro.
La Iglesia celebra este domingo, 8 de noviembre, el Día de la Iglesia Diocesana, una jornada que invita a todos los fieles a tomar conciencia de su pertenencia a la comunidad cristiana y de su responsabilidad en el sostenimiento de su misión. Bajo el lema «Dios cuenta contigo», la campaña recuerda que cada persona puede contribuir con su oración, su tiempo, sus capacidades y sus aportaciones económicas para hacer posible la vida de la Iglesia.
Con motivo de esta celebración, la diócesis de Teruel y Albarracín ha dado a conocer los datos de su actividad pastoral, social y económica correspondientes al último ejercicio. Una realidad que muestra la presencia de la Iglesia en todo el territorio y el esfuerzo que supone mantener su actividad en una provincia especialmente marcada por la despoblación y el envejecimiento.
Una Iglesia que acompaña y está al servicio de las personas
La memoria de actividades recoge que la Iglesia de Teruel y Albarracín atendió a 3.785 personas a través de sus 46 centros sociales y asistenciales. De ellas, 1.532 recibieron atención a través de los servicios de ayuda a personas en situación de pobreza y 1.123 participaron en programas de promoción laboral. A estas iniciativas se suma el acompañamiento a mayores y enfermos, la atención a migrantes y refugiados y la ayuda a mujeres víctimas de violencia.
En esta labor resulta fundamental el compromiso de los voluntarios, entre ellos los 408 que colaboran con Cáritas. También destaca la puesta en marcha del Centro de Escucha Esperanza, una iniciativa diocesana que ofrece acogida y escucha confidencial a personas que atraviesan situaciones de sufrimiento, soledad o duelo.
La presencia de la Iglesia se extiende, además, por las 263 parroquias de la diócesis, atendidas por 87 sacerdotes. Durante el pasado año se celebraron 297 bautizos, 214 confirmaciones, 270 primeras comuniones y 56 matrimonios, cifras que reflejan la actividad sacramental y pastoral de las comunidades cristianas de nuestros pueblos y ciudades.
Una realidad económica que requiere la colaboración de todos
Precisamente sobre el sostenimiento de esta actividad habló Luis Muñoz, ecónomo de la diócesis de Teruel y Albarracín, en una entrevista realizada este viernes, 6 de noviembre, por David López en el programa El Espejo de la Iglesia en Teruel, de COPE Teruel.
Muñoz explicó que la diócesis cerró el ejercicio 2025 con unos ingresos totales de 5.370.000 euros. La principal fuente de financiación procede de la asignación tributaria que la Conferencia Episcopal Española distribuye entre las diócesis, con cerca de tres millones de euros. El ecónomo aclaró que esta cantidad no corresponde exclusivamente a lo aportado por los contribuyentes turolenses, sino que forma parte de un fondo común que se distribuye atendiendo a diferentes criterios, como la población o el número de sacerdotes.
Uno de los datos que más preocupan es el descenso de las aportaciones directas de los fieles, que pasaron de unos 677.000 euros en 2024 a 572.000 en 2025, una reducción superior al 15 %. Muñoz relacionó esta evolución con la pérdida de población en buena parte de los municipios y con el envejecimiento, que dificulta el relevo generacional en las comunidades cristianas.
Durante la entrevista también quiso explicar el trabajo que se realiza desde la administración del Obispado para gestionar esta realidad económica. En este sentido, destacó la incorporación de la diócesis a una herramienta de gestión económica, denominada ERP, que próximamente se extenderá también a las parroquias. El objetivo es facilitar las tareas administrativas de los párrocos y disponer de información más completa, avanzando en transparencia y eficacia.
El patrimonio, uno de los grandes retos económicos
Uno de los asuntos que más preocupan al ecónomo es la conservación del patrimonio diocesano. Según explicó, la diócesis cuenta con alrededor de 300 iglesias parroquiales y otras 300 ermitas, cerca de 600 edificios en total, muchos de ellos con varios siglos de antigüedad.
Muñoz señaló que, tomando como referencia las intervenciones realizadas en diferentes templos, una estimación de 100.000 euros por iglesia supondría una necesidad de unos 30 millones de euros para abordar actuaciones de conservación en los templos parroquiales. Una cantidad que la diócesis no puede asumir por sí sola.
Por ello, defendió la necesidad de una mayor implicación de las administraciones públicas, especialmente en aquellos templos declarados Bien de Interés Cultural, cuyo valor patrimonial y cultural trasciende el ámbito religioso. «El templo de un pueblo es, en el 99 % de los casos de nuestra diócesis, el elemento patrimonial, cultural, artístico más importante de ese pueblo», afirmó.
Junto a la conservación de los edificios, Muñoz recordó que la actividad pastoral también necesita recursos. Los desplazamientos de los sacerdotes para atender los distintos núcleos de población, la luz, la calefacción y el mantenimiento de los espacios donde se desarrolla la catequesis y otras actividades forman parte de los gastos cotidianos que permiten mantener viva la presencia de la Iglesia.
En este sentido, reconoció que todavía no existe suficiente conciencia sobre el coste real de mantener las parroquias. «Hay parroquias que ya no reciben aportaciones en las colectas ni para pagar la luz», explicó, poniendo de manifiesto las dificultades que atraviesan algunas comunidades especialmente pequeñas.
Colaborar también es una forma de pertenecer
Ante esta situación, el ecónomo animó a los fieles a implicarse de una manera más estable en el sostenimiento de su Iglesia. Durante la conversación recordó la posibilidad de realizar aportaciones periódicas a través de la plataforma www.donoamiiglesia.es, donde cada persona puede elegir su parroquia o diócesis y establecer una colaboración mensual o anual. Estas aportaciones cuentan, además, con beneficios fiscales.
Muñoz insistió en que el sostenimiento de la Iglesia no puede limitarse a marcar la casilla correspondiente en la declaración de la renta o a realizar una aportación puntual en la colecta. La vida de las comunidades cristianas requiere un compromiso continuado de quienes forman parte de ellas.
Al finalizar la entrevista, identificó dos grandes retos para la diócesis: garantizar la conservación del patrimonio y trabajar por el relevo generacional de las comunidades cristianas. Dos desafíos estrechamente relacionados que exigen encontrar un equilibrio entre los recursos destinados al mantenimiento de los templos y los necesarios para impulsar la evangelización y la actividad pastoral.
El Día de la Iglesia Diocesana es, por tanto, una oportunidad para recordar que la Iglesia no es una realidad ajena, sino una comunidad de la que todos formamos parte. Como recuerda el lema de este año, «Dios cuenta contigo»: con tu oración, tu tiempo, tus capacidades y también con tu colaboración económica para seguir haciendo posible la misión de la Iglesia en Teruel y Albarracín.
